24 de marzo: Por una Argentina sin hambre ni explotación – 30mil veces venceremos


Declaración de Poder Popular – Corriente de izquierda
Por una Argentina sin Hambre ni Explotación: ¡30.000 VECES VENCEREMOS!
24 de marzo de 2017. Se cumplen 41 años de la dictadura genocida en nuestro país. El golpe ejecutado por la Junta Militar al mando de Videla implementó el terrorismo de Estado dejando un saldo de 30.000 compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos. La combatividad de la clase trabajadora de los años ´60 y ´70, que avanzaba en la conquista de su propio proyecto de sociedad, rebasó los intentos de la clase dominante de frenar este proceso con el Gran Acuerdo Nacional en 1971 primero, y luego con la Alianza Anticomunista Argentina (AAA) de López Rega e Isabel Perón en 1974. La burguesía local era fiel al imperialismo yanqui que preparaba su avanzada estratégica con la implementación del neoliberalismo en el tercer mundo, y para ello debían frenar el auge de masas que se profundizaba luego del Cordobazo y liquidar a la vanguardia organizada de la clase trabajadora y el pueblo, que resistía y sembraba entre las masas la convicción de una revolución socialista en Argentina.
Entonces la dictadura formó parte de un plan continental dirigido por EEUU, necesario para la reconversión capitalista que daría nuevo impulso a la sobreexplotación y acumulación ampliada de capital, y a su vez implicó un plan sistemático de exterminio encabezado por la CIA junto a los gobiernos títeres para frenar la oleada revolucionaria que se expandía en toda Latinoamérica, inspirada en el ejemplo de la revolución cubana, faro de todos los luchadores del continente y el mundo que se lanzaban a procesos de liberación nacional y social.
Pese a la campaña de las clases dominantes y sus medios masivos que intentaron engañar al pueblo con la “teoría de los dos demonios” o la lucha contra la subversión, el rechazo al genocidio es masivo y cada vez somos más los y las jóvenes trabajadores/as que retomamos la lucha por una sociedad nueva, sin hambre ni explotación. Nuestros 30.000 desaparecidos no eran terroristas, eran revolucionarios que haciéndose carne de los más nobles ideales se lanzaron a la construcción de la patria socialista.
La resistencia y la lucha nunca cesaron. Así lo demuestran las organizaciones de DDHH y anti-represivas que desde la dictadura a esta parte siguen denunciando a los genocidas y construyendo la memoria histórica de la clase trabajadora argentina. También lo demostraron importantes sectores de trabajadores durante los ´80 y ´90, entre ellos las y los docentes defendiendo la educación pública, y los movimientos de desocupados desde mediados de los ´90, luchando por trabajo digno con la perspectiva del cambio social.
Los Derechos Humanos son una conquista del pueblo
Con la rebelión del 2001, la clase trabajadora y los sectores populares hicieron caer el gobierno de De La Rúa y obligaron a las clases dominantes y sus partidos tradicionales a buscar una salida a la crisis: un período de concesiones para neutralizar el espíritu combativo del pueblo, recomponer la imagen de los partidos tradicionales y lograr la estabilidad del sistema político de los ricos. La recomposición del status quo capitalista en el país fue asumida por el kirchnerismo, que haciendo pasar por propias muchas reivindicaciones del pueblo se autoproclamó “gobierno de los Derechos Humanos”, confundiendo a muchas organizaciones y sectores del pueblo trabajador.
A pesar de políticas parciales como el apoyo a Madres y Abuelas en la búsqueda de nietos apropiados y de los juicios aislados a algunos genocidas, el kirchnerismo tuvo profundas inconsecuencias con los Derechos Humanos: la creación en 2004 de la Agencia Federal de Investigaciones en reemplazo de la entonces SIDE; la omisión ante la desaparición de Julio López en el 2006 durante el juicio al Circuito Camps; la política de criminalización de la protesta que se expresó en los 6.000 procesados, cientos de detenidos y más de 100 presos por luchar; la aplicación del Proyecto X de Gendarmería con el que hizo espionaje a muchos conflictos obreros y a todas las organizaciones de la izquierda y el campo popular; la tercerización de la represión a través de patotas como la que asesinó a Mariano Ferreyra; las leyes antiterroristas que facilitaron detenciones arbitrarias y condenas injustas a muchos luchadores populares; y ni hablar de la designación como Jefe del Ejército de César Milani, reconocido genocida de la dictadura que recientemente fue detenido por secuestros y torturas en 1976 y por enriquecimiento ilícito.
Con estas evidencias, decimos que las banderas de los Derechos Humanos no son de ningún gobierno, le pertenecen a las y los luchadores y el conjunto del pueblo.
La derecha arremete contra los 30.000 y plantea la reconciliación
El gobierno de Cambiemos ha dado desde el inicio claras demostraciones de su ideología reaccionaria: la reivindicación de dictadores como Onganía, Videla y Galtieri en la web de la Casa Rosada; la prepotente visita de Obama a nuestro país el 24 de marzo de 2016; la celebración del Día del Ejército en el Colegio Militar, donde prometió aumento de salarios para los uniformados y el abandono de “enfrentamientos y divisiones”; el decreto que concede a las FFAA mayores atribuciones a la hora de determinar ascensos, traslados, designaciones y premios, que desde la vuelta a la democracia dependían del Ministerio de Defensa; el fallido intento de mover el feriado del 24 de marzo de este año; y las declaraciones polémicas de Macri, Germán Garavano, y Darío Lopérfido, quienes con distintas palabras se refirieron al terrorismo de Estado como “guerra sucia” y pusieron en duda la cantidad de detenidos-desaparecidos, volviendo a poner sobre el tapete la teoría de los dos demonios y una posición ideológica que niega el genocidio y justifica a los represores y torturadores.
El gobierno de Cambiemos impulsa una nueva “reconciliación histórica”, yendo en contra de nuestra consigna “Ni olvido, ni perdón” y reivindicando por lo bajo a la dictadura, sin mencionar el encubrimiento a los representantes de la jerarquía eclesiástica y el empresariado que apoyaron el golpe, del que el clan Macri forma parte.
La movilización del 24 de marzo significa una nueva demostración de fuerzas del pueblo argentino en contra de la avanzada empresarial, luego de las grandes movilizaciones de la clase trabajadora y el movimiento de mujeres en las últimas semanas. Es un nuevo escenario donde juntamos fuerzas para frenar este ataque que pone en juego la verdad y la memoria respecto de la dictadura contrarrevolucionaria que interrumpió la realización del proyecto de nuestros 30.000 compañeros y compañeras, por el que hoy somos nosotros y nosotras quienes seguimos luchando.
SON 30.000 – FUE GENOCIDIO
¡30 mil compañeras y compañeros detenidos-desaparecidos, presentes!
¡Cárcel común y perpetua para los genocidas!
¡Aparición con vida de Julio López!
¡Libertad a Milagro Sala y todos los presos políticos!
¡Basta de represión, gatillo fácil y espionaje!
Marcha con Poder Popular: concentramos a las 15:00 en Av. De Mayo y Salta
Poder Popular – Corriente de izquierda