24 de marzo en Mendoza: un balance sobre táctica y métodos de debate y construcción


La movilización de este 24 de marzo nos encontró otra vez en la calle al grito de “Son 30.000: fue genocidio.” Con esa divisa, las organizaciones de la Multisectorial en Lucha nos encolumnamos junto a los organismos de Derechos Humanos, luego de marchar divididos durante seis años. Esta decisión, que se construyó en varias reuniones del espacio, encontró sólo el desacuerdo de una minoría de partidos: los que conforman el FIT. Así, El Frente Único Izquierda Revolucionaria – O P Hombre Nuevo  confluyó con Judiciales, Fadiunc, ATE, la Agrupación Marrón Maestra Silvia Núñez (SUTE), la Chipica – FOL, la Agrupación Feminista Aquelarre, la Feria Popular de Guaymallén, el Centro de Estudiantes de la UTN, Juventud Insurgente, PCR, PRT y Raíz Popular.

 

La táctica de marcha unificada con independencia política que impulsamos la mayoría de las organizaciones que integramos la Multisectorial en Lucha, fue blanco de descalificaciones y tergiversaciones por parte del FIT. En lugar de aportar a un debate político necesario en el seno de nuestro pueblo, la política de agresión entre las organizaciones del campo popular genera confusión y desmoralización. Por ello, en esta nota pretendemos aportar claridad política, acercando nuestra perspectiva respecto de cómo se llega a esta situación y las tareas y desafíos que tenemos por delante.

 

Análisis concreto de la situación concreta

Desde el Frente Único Izquierda Revolucionaria – O P Hombre Nuevo, sostenemos una participación activa en el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia. Este es un espacio que cuenta con una amplia trayectoria de más de 20 años y la participación de un abanico diverso de organizaciones del campo popular, que con independencia de todos los gobiernos, nuclea organismos de derechos humanos y organizaciones antirrepresivas, así como partidos políticos, organizaciones de trabajadores ocupados y desocupados, culturales y territoriales y moviliza decenas de miles compañeros/as cada 24 de marzo.

Esa experiencia propia del área metropolitana de Buenos Aires, no encuentra un paralelo en nuestra provincia. En Mendoza, el recorrido es distinto y, por tanto, demanda un análisis preciso. A diferencia de otras provincias del país, aquí pudimos sostener una movilización unificada junto con los organismos de Derechos Humanos hasta 2010. Esto se debió al esfuerzo político impulsado desde ambos lados, que se reflejaba incluso en la lectura de dos documentos en los actos del 24. Luego de que ese año se nos expulsara del acto, cortándonos el sonido al momento de lectura de nuestro documento en la voz de un compañero ex preso, se dio la realidad de dos movilizaciones en Mendoza: una de la Multisectorial en Lucha –nucleando a todos los partidos de izquierda y sindicatos y agrupaciones combativas y populares- y la convocada por los organismos de Derechos Humanos –nucleando a todo el arco kirchnerista en sus diversas variantes. Las marchas de la Multisectorial fueron muy masivas los primeros años, y expresaron de modo genuino la necesidad de una expresión política independiente del gobierno. Sin embargo, siempre hubo una presión por debajo respecto de la necesidad de reunificación de esta lucha y esto se expresó de manera más contundente en 2016, arrancando el gobierno de Macri, con una disminución notable en la convocatoria.

Es evidente para todo el activismo que la coyuntura política ha cambiado. Estamos en un momento de ajuste feroz sobre el pueblo. Las patronales atacan y también, la correlación de fuerzas para enfrentar esos ataques es muy contraria a la clase trabajadora. Espacialmente en nuestra provincia, el gobierno de Alfredo Cornejo, un homínido ejemplar en esa alianza de gobierno que es Cambiemos, goza de un gran prestigio y, a diferencia de la dinámica de importantes movilizaciones que tiene lugar en la Ciudad de Buenos Aires, aquí las organizaciones del campo popular enfrentamos una situación especialmente dura. Reflujo en el sector docente –que no ha podido siquiera acompañar de lejos las enormes luchas en Buenos Aires–, reflujo entre los/as trabajadores estatales que supieron ser muy combativos, son datos que nadie con los pies en la tierra puede obviar. Este escenario condujo, por ejemplo, a todos los gremios que conforman la Multisectorial, a señalar que había que construir lazos de unidad porque las bases lo demandan.

En tercer lugar, hay que señalar con quién se planteó unidad: con los organismos de Derechos Humanos. Otra vez la realidad, en este punto, puede señalarnos algunos datos importantes. A diferencia de lo que sucede en otras partes del país, en los cuales la apropiación que hizo el kirchnerismo de esos espacios fue total, aquí en Mendoza, los organismos han sostenido ciertos planteos críticos muy importantes que no se pueden desconocer. A modo de ejemplo: el pedido de renuncia de Milani y su juicio y castigo estuvo presente como demanda aún en tiempos en que el kirchnerismo gobernaba.

Por último, es importante señalar de qué modo se construyeron los acuerdos. Las organizaciones del FIT, especialmente el PTS, han descargado una serie de chicanas y calumnias contra nuestra organización. Es un método de debate que no politiza ni construye y tiene por objeto, no convencer, sino atacar y desmoralizar compañeros y compañeras con los cuales ellas/os también construyen en muchos ámbitos.

Durante dos semanas la Multisectorial se reunió, debatió y acordó una marcha unificada, columna independiente y acto con documento propio. Por fuera de esa posición quedó el Partido Obrero, que sostuvo desde un comienzo marcha y acto propios. El PTS hasta ahí ni siquiera asistió a las reuniones. En la última reunión del espacio, a 48hs de la marcha, en la que debíamos resolver aspectos organizativos, el Partido Obrero y el PTS tensaron las discusiones, acusaciones mediante, para imponer la marcha dividida. La mayoría de la Multisectorial se expresó en favor de una marcha unificada que finalizara en un acto independiente, separado del de los organismos. Pero el FIT se negó e incluso comenzaron a hacer propaganda por las redes convocando a una marcha propia. En conclusión, las organizaciones del FIT decidieron romper con la Multisectorial. La consideración de que la columna de la Multisectorial perdía dos organizaciones significativas no dejó más remedio que sostener simplemente la columna propia.

 

Algunas conclusiones

Nuestra organización, que es de carácter nacional y que tiene una sola estrategia y una táctica para la etapa actual que atraviesa nuestra clase encuentra formas precisas de realizarse según la situación concreta en que nos encontramos en cada territorio. Lejos de producirnos contradicciones, entendemos que la realidad es diversa, que hay que atender las especificidades de cada sitio y ámbito y eso determina cómo se concreta la política. Por eso insistimos en una táctica que involucraba aspectos de unidad e independencia política, avalada por los elementos que se han nombrado más arriba.

De manera sectaria, el FIT busca convertir un debate acerca de la táctica más adecuada de intervención en la coyuntura en una confrontación de principios políticos. Lo rechazamos. Entre organizaciones compañeras que conocemos la trayectoria de cada una y que coincidimos en muchísimos aspectos políticos, ese método es lisa y llanamente deshonesto y falaz. Siempre estuvo sobre la mesa la necesidad de sostener un planteo político propio y, al mismo tiempo, atendiendo a la coyuntura, darnos una instancia de debate con miles de compañeros/as cuya conciencia está en disputa. (Véase más abajo el texto del volante del FU IR-HN).

Para finalizar, sostenemos que la etapa actual demanda la unidad imprescindible de la izquierda y además, unidad de acción en diversas instancias que la propia realidad nos va señalando. Estamos convencidos/as de que la independencia política si no se pone en juego y tensión para ganar a otros sectores de masas, es autocomplacencia.

A 41 años del golpe genocida que arrasó con la vida de 30.000 luchadores y luchadoras seguimos levantando la bandera del socialismo, de una sociedad sin opresión ni explotación. Queremos que esas banderas de revolución lleguen a la mente y el corazón de millones.

Este es nuestro balance. Con fraternidad y honestidad y con cada compañero/a que lo desee, estamos dispuestos a seguir debatiendo.

 

 

Volante:

Unidad e independencia política

30.000 razones para seguir luchando por una sociedad socialista y feminista

 

A 41 años del golpe de Estado que dio inicio a la dictadura genocida, enfrentamos a un gobierno nacional y provincial que lidera una ofensiva contra la clase trabajadora y el pueblo en su conjunto. Su estrategia política implica cientos de miles de despidos, recortes presupuestarios en áreas fundamentales como el Consejo de la Mujer o el sistema de Ciencia y Técnica, paritarias a la baja y extorsivas, ataques constantes a nuestras organizaciones sindicales, recrudecimiento de la política represiva (tanto por gatillo fácil, como por represión contra nuestras luchas), aumento del endeudamiento externo y alineamiento político con el imperialismo. En particular, en lo referido a la última dictadura, este gobierno lidera una avanzada contra todas nuestras conquistas: cuestionan la cantidad de desaparecidas/os, ocultan que se trató de un genocidio y vuelven a hablar de “guerra sucia”, ponen trabas al desarrollo de los juicios por delitos de Lesa Humanidad, permiten que los militares genocidas desfilen el 9 de julio en Tucumán haciendo homenaje al “Operativo Independencia” que no fue otra cosa que el plan para exterminar el PRT-ERP en aquella provincia. Estos son sólo algunos pocos ejemplos de una estrategia política integral que viene por todos nuestros derechos.

Frente a este panorama, desde el Frente Único Izquierda Revolucionaria – O P Hombre Nuevo junto con otras organizaciones que integramos la Multisectorial en Lucha desde su nacimiento, hemos impulsado activamente una política de reunificación de las marchas que realizamos el 24 de marzo en Mendoza. Entendemos que estamos ante una situación política que demanda los mayores niveles de unidad posible en nuestras luchas, como ya lo demostramos en el Día Internacional de las Mujeres Trabajadoras. Es una coyuntura que encuentra a amplios sectores de nuestro pueblo luchando, como los trabajadores de AGR-Clarín que llevan 70 días de toma de la planta y como las trabajadoras y trabajadores de la educación con masivas movilizaciones y paros nacionales. En ese marco, logramos imponerle a la burocracia sindical de la CGT la fecha de un paro nacional al que se vienen resistiendo desde hace más de un año. Las luchas de nuestro pueblo demandan unidad para la lucha frente a un feroz gobierno ajustador y represivo.

Simultáneamente, sostenemos que la unidad se da en las calles, pero con plena independencia política. Es sabido que el kirchnerismo ha copado las históricas marchas de los organismos de Derechos Humanos y que este año lo seguirá haciendo bajo el lema de “vamos a volver”. Es fundamental reconocer que los avances en materia de Derechos Humanos durante el gobierno kirchnerista responden a la lucha popular y que allí está nuestra fuerza. En cambio, el proyecto político kirchnerista incluyó al genocida Milani como jefe del Ejército –a quien Cristina promovió y defendió a capa y espada–, el Proyecto X de investigación e infiltración en organizaciones sociales, la Ley Antiterrorista aplicada contra los/as asambleístas que luchan contra la megaminería contaminante, el inusitado aumento de casos de gatillo fácil que llegaron a un/a muerto/a cada 25hs. en manos de las fuerzas represivas y la militarización de las provincias con el envío de centenares de gendarmes. Eso se dio en un proyecto que además se opuso sistemáticamente a la legalización del aborto, que denigró a la docencia, que se convirtió en pagador serial de la deuda externa y que profundizó el modelo sojero y extractivita.

Para quienes militamos todos los días en nuestros lugares de estudio, de trabajo, en los barrios, en el movimiento de mujeres y colectivo disidentes, en espacios antirrepresivos, culturales y socio-ambientales, es fundamental la puesta en pie de un proyecto político propio. Esto es lo que sostenemos cada día en cada sitio donde estamos. El mejor homenaje que podemos hacer a nuestras 30.000 compañeras y compañeros desaparecidos es continuar su lucha por una sociedad sin explotación ni opresión de ningún tipo, con total independencia de cualquier proyecto patronal.

 

NACIMOS EN SU LUCHA, VIVEN EN LA NUESTRA

LUCHAMOS POR UNA SOCIEDAD SIN EXPLOTACIÓN NI OPRESIÓN

SON 30.000, FUE GENOCIDIO

PERPETUA A MILANI

CÁRCEL Y CASTIGO A TODOS LOS GENOCIDAS