Las CTAs movilizaron a Plaza de Mayo


La movilización fue convocada por las CTAs de los Trabajadoers y Autónoma junto a diversos sindicatos de la CGT enrolados en el nuevo Movimiento Intersindical Saúl Ubaldini (MISU) para mostrar un carácter diferente al paro dominguero y sin movilización de la CGT aunque el levantamiento del paro días antes de la jornada mostró sus propios límites. Los tres oradores fueron Pablo Micheli, el dirigente de la UOM Quilmes “Barba” Gutiérrezy Hugo Yasky y sus discursos giraron en torno a la necesidad de la unidad para enfrentar el ajuste y de derrotar al gobierno neoliberal en las calles, pero sin una perspectiva clara de cómo organizar ese plan de lucha. En el palco, entre otros dirigentes, se encontraba Baradel, del SUTEBA, que pretende levantar el paro y busca cómo enfriar la presión de las bases docentes.
Lo que había sido el llamado a un paro por parte de las CTAs en una fecha cargada de simbolismo por la histórica huelga general a la dictadura en 1982, se transformó en una movilización, luego de que el triunvirato de la CGT anunciara la tardía pero necesaria medida del 6 de abril. El levantamiento del paro horas antes de su realización evidenció la debilidad de las centrales convocantes, sus intereses ligados a la necesidad de mostrar una unidad por arriba y de aparato de las CTA y su subordinación en la práctica a la conducción burocrática de la CGT que recién convocó a un paro general luego de año y medio de un ajuste brutal y acorralada por las bases obreras que corrieron literalmente a la conducción en su propio acto.
Además de los gremios convocantes participaron sindicatos enrolados en la Corriente Federal de los Trabajadores como curtidores y bancarios, organizaciones sociales (CTEP, Barrios de Pie, CCC) y algunas organizaciones de izquierda.
La lucha docente se impone sobre la burocracia
El punto central de la jornada ha sido la gran movilización de los gremios docentes en el marco del paro nacional convocado por la CTERA el pasado miércoles 22 ante la masiva e histórica concentración en Plaza de Mayo. Allí, cuando el número de la convocatoria superó ampliamente las expectativas en una movilización histórica, la Confederación de Trabajadores de la Educación llamó a los docentes a tener paciencia pero -seguramente con la imagen del palco tomado en el pasado acto de la CGT- no pudo menos que llamar a su pesar a un paro de 24 hs impulsado desde las bases de todo el país que vienen desarrollando desde hace semanas una sostenida lucha contra el ajuste salarial y la precarización de la educación pública. La centralidad del conflicto docente radica en que el gobierno busca quebrar a dicho gremio como punta de lanza para imponer -además de un techo salarial que marque la pauta general- una reforma laboral estructural al conjunto de los trabajadores, la modificación de los convenios colectivos y la eliminación de las paritarias.
Además de la participación con una importante columna en la movilización a Plaza de Mayo se destacaron las acciones de Sutebas combativos como el corte de la Panamericana en Tigre o de los docentes de Capital enrolados en Ademys que sostuvieron un acampe y vigilia en la puerta del ministerio de educación porteño desde el miércoles a la noche.
Las columnas docentes, precisamente del sector que lleva adelante el conflicto testigo del momento, no logró ingresar a Plaza de Mayo. Sus gritos de la necesidad de profundizar la lucha y continuar el paro general no pudieron ser escuchados desde el palco, en donde se coreaba más el “vamos a volver” que consignas vinculadas al plan de lucha necesario para que los docentes triunfen.
Profundizar la lucha
Marzo nos encontró a los/as trabajadores/as en la calle. Luego de 18 meses del gobierno de los CEOs atacando brutalmente a nuestra clase, la pasividad de las conducciones sindicales se ha visto superada por masivas movilizaciones populares que expresan la bronca y la disposición a la lucha de nuestro pueblo.
En este contexto,  la pretensión de la conducción cegetista es que el paro general convocado finalmente para el 6 de abril sea una jornada pasiva y sin movilizaciones, constituyendo meramente una forma de descomprimir el malestar popular pero sin generar realmente una demostración de fuerza frente al gobierno.  Ante ello, debemos convertir la jornada del 6 de abril en un paro activo que impulse un plan de lucha para derrotar el ajuste de Cambiemos.
Y luego del 6, es fundamental seguir trabajando por abajo la necesidad de que la pelea no se agota en este paro, sino que es necesario darle continuidad en un plan de lucha que será posible solo con la presión desde las bases, tal como viene sucediendo.
La tarea de los sectores combativos sigue siendo fogonear la movilización, con independencia política y unidad de acción en las calles, ya que esa la única manera de  poder enfrentar con éxito el plan de ajuste del gobierno de ricos de Cambiemos.