1A: una marcha oficialista sin alcance


Finalmente el 1 de abril, se realizó la demostración de apoyo al gobierno macrista, que reunió algunas miles de personas en varias ciudades del país, pero que no logró opacar las grandes movilizaciones críticas a las políticas de Cambiemos. Tampoco le devuelve iniciativa en un momento de fuerte desgaste.

Durante la semana previa a las concentraciones, el jefe de Gabinete Marcos Peña, se limitó a un tímido comunicado que “saludaba” la decisión de realizar una marcha en apoyo al oficialismo. Sin embargo, luego de la movilización no quedan dudas de que el gobierno se empeñó en una convocatoria que no llegó a cambiar, o al menos atenuar, la correlación de fuerzas tras un mes que mostró un masivo descontento popular en las calles.

A pesar de que el sector convocante hace gala de no trasladar en micros “gente arriada” fueron notorios los colectivos dispuestos por intendentes para trasladar a simpatizantes de Cambiemos. La supuesta convocatoria “espontánea” de los sectores afines al PRO, fue la muestra de una capacidad organizativa muchísimo menor en comparación a las movilizaciones organizadas desde los y las trabajadoras, sectores populares y el movimiento de mujeres, que han demostrado durante todo marzo, la capacidad de mantener a su vez, la continuidad de esas movilizaciones.

Las principales figuras públicas ligadas al gobierno como el director de cine, Juan José Campanella, y el humorista Alfredo Casero, se “pusieron al hombro” la convocatoria que reunió algunos miles en Buenos Aires, Rosario, Mar del Plata y otras ciudades. Si bien en algunos distritos la convocatoria tuvo su peso, de conjunto estuvo muy lejos de superar las convocatorias docentes o de la marcha del 7 de marzo pasado. En general, las consignas -“por la Democracia” era el lema original- eran una mezcla de las marchas por Nisman con los slogans de campaña de Cambiemos.

Un aspecto a destacar es que Elisa Carrió y la UCR cuestionaron la marcha porque considerar que “no era el momento” para convocar a movilizaciones. El señalamiento tiene su sentido: el gobierno puso fuerzas en una movilización sin envergadura ni vuelo cuando la recesión económica todavía sigue su curso y los brotes verdes están más en las ganas de creer que en la realidad A los aumentos en la tarifa de gas anunciados esta semana, se suman las naftas y el transporte. En este contexto, el desplome del consumo se seguirá agravando mientras tampoco pudieron cerrar la paritaria docente y estamos a las puertas del primer paro general contra el gobierno. A este paso, no habrá polarización que pueda contener la pauperización de las masas.

Desde ese punto de vista, a pesar de la euforia que transita el oficialismo, el 1A será recordado más por lo pintoresco de ver a la gorileada salir con sus “peculiares formas” que por su impacto en términos politicos e históricos para reforzar la autoridad política del gobierno. El macrismo tomó nota que gran parte de la pelea se juega en las calles, pero no vienen encontrando días que lo acompañen.