24 de marzo: Marchamos contra la represión de ayer y de hoy


A 41 años del inicio de la dictadura cívico-militar-eclesiástica, las marchas que llenaron calles y plazas de todo el país estuvieron atravesadas por debates y desafíos que no son nuevos, pero que adquieren nueva importancia a la luz de la coyuntura de ajuste y represión del gobierno de Cambiemos.
A pesar de los esfuerzos desplegados por el gobierno y su aparato de propaganda para deslegitimar y silenciar las movilizaciones del 24 de marzo, en todo el país fuimos centenares de miles los y las que salimos a las calles en el aniversario del golpe, oportunidad en la que también nos manifestamos contra las crecientes políticas de ajuste y represión contra el pueblo trabajador.
Desde hace más de 30 años, un conjunto de organismos de DDHH, organizaciones antirrepresivas, políticas, sociales, estudiantiles y gremiales venimos confluyendo en el espacio que surgió en torno de la histórica marcha de los 20 años: el Encuentro Memoria, Verdad y Justicia (EMVyJ). Con la independencia de los sucesivos gobiernos como definición central, el debate colectivo y la búsqueda de consenso y la unidad de acción como método, el EMVyJ tiene el mérito de haber instalado como eje de las movilizaciones del 24 de marzo, la lucha contra la represión y la impunidad de ayer y de hoy. Esta postura derivó, necesaria y felizmente, en que el espacio no se redujera a la organización del repudio anual a la dictadura genocida, sino que, cada vez con más intensidad, se involucrara activamente en la denuncia y pelea contra la criminalización del movimiento obrero y popular.
Este año, signado por el avance brutal de la represión en todos los ámbitos, la convocatoria del EMVyJ, además de ser enorme, resumió en sus consignas y en el documento leído en la Plaza de Mayo un doble pliego de denuncias y reclamos. A él suscribimos más de 200 organizaciones populares.
Por una parte, las exigencias históricas de cárcel perpetua, común y efectiva a los genocidas, apertura de los archivos, restitución de la identidad de los jóvenes apropiados y el repudio a la explícita reivindicación de la dictadura por el gobierno de Cambiemos. Esta se ha expresado tanto en la negación de los desaparecidos, el empleo de expresiones como “guerra sucia” para referirse al terrorismo de Estado, como en la participación de represores en los desfiles del 9 de Julio, entre otras, con el claro objetivo de legitimar tanto la política de exterminio de toda una generación que peleó por una pr24 de marzo:
Marchamos contra la represión de ayer y de hoy
ofunda transformación de la sociedad como la represión actual.
Por la otra, las exigencias vinculadas a la represión actual contra los sectores organizados: el cese de la criminalización de la protesta, la libertad de los presos y presas políticos, el cierre de todas las causas y anulación de las condenas a luchadores, el repudio a los protocolos represivos y el creciente espionaje. Finalmente, también, los reclamos que hacen a la represión en los barrios populares, sobre los y las más jóvenes y pobres, mediante la militarización territorial, las detenciones arbitrarias, el gatillo fácil, las torturas, las persecuciones, las desapariciones.
A la par de esta movilización, encabezada por el grito “Son 30.000: fue genocidio”, se desarrolló la ya clásica marcha kirchnerista, marcada este año por su división interna, que hizo que hubiera tres ingresos separados a Plaza de Mayo. Uno de los grupos, notoriamente pequeño, encabezado por Hebe Pastor de Bonafini, se sirvió de la provocación para atravesar con un gigantesco camión las columnas y la cabecera de la marcha del EMVyJ, que ya ocupaba toda la avenida de Mayo, desde Congreso hasta 9 de Julio. Tanto Bonafini como sus acompañantes, entre los que sobresalía el jefe de las fuerzas de seguridad durante la gestión kirchnerista, Aníbal Fernández, fueron increpados, a su paso, con consignas contra el genocida, hoy preso, César Milani, entre otras.
Los medios hegemónicos, al compás de la decisión macrista de consagrar al kirchnerismo como su único contrincante, con pocas excepciones cubrieron en detalle el acto kirchnerista, signado por la consigna electoral “Vamos a volver”, y apenas si dedicaron uno o dos renglones a la que llamaron despectivamente “la marcha de la izquierda”.
Es importante destacar que, mientras en las reuniones previas para coordinar los recorridos e ingreso a la Plaza de Mayo, los organizadores del que fuera el acto oficial del gobierno durante los casi 13 años de gestión kirchnerista se negaron a todo diálogo y su única respuesta fue “no los vamos a dejar pasar”, gracias a la masividad y la organización de la columna, pasamos.
Fue lamentable advertir, encolumnados detrás de los responsables de 3.100 asesinatos estatales por gatillo fácil y torturas de 2003 a 2015, de innumerables ataques al movimiento obrero -con el saldo de 21 asesinados en la represión a la protesta-, de los que nombraron jefe del ejército y defendieron a Milani e hicieron negocios con Monsanto, las mineras y las petroleras, de los promotores de las leyes antiterroristas, a organizaciones como Patria Grande y el Movimiento Popular La Dignidad, que abandonaron la marcha independiente del EMVyJ.
Mientras éste fue el escenario en la ciudad de Buenos Aires, en otros lugares del país se desarrollaron marchas igualmente importantes, con las características propias de la dinámica de cada región. En nuestro caso, como Frente Único Izquierda Revolucionaria – Hombre Nuevo y Poder Popular – Corriente de Izquierda, participamos, en Córdoba, de la marcha que reunió más de 5.000 manifestantes bajo las consignas centrales de “Son 30.000: fue un genocidio”, “Perpetua a Milani” y “Basta de gatillo fácil”. En Villa Mercedes, San Luis, vivimos una jornada con mucha fuerza que pudo, por segundo año consecutivo y con mayor convocatoria, impulsar una marcha independiente de los partidos patronales y de las organizaciones aliadas al gobierno provincial, que denunció los crímenes de la dictadura y también los de la democracia, como el gatillo fácil y las desapariciones. Marchamos también en Mar del Plata, contra el ajuste, el saqueo y la represión de Macri y los gobernadores, y en La Plata, con la Multisectorial La Plata-Berisso-Ensenada, espacio local de similares características al EMVyJ.
Así, a 41 años del golpe, seguimos luchando por nuestros 30.000 y retomando sus banderas, peleando por una sociedad sin opresión, explotación ni represión.