Vivir solo cuesta (la) vida.


El paro general convocado para el 6 de abril constituye una respuesta directa a la presión

que los y las laburantes realizamos durante marzo en enormes movilizaciones que como eje

central rechazaron el programa de ajuste del gobierno de Cambiemos. Las y los jóvenes

hemos tenido una participación activa en estas luchas al ser uno de los sectores más

castigados por el ajuste.

La situación es crítica para quienes día a día salimos a buscar laburo y no encontramos

respuesta alguna. La juventud de los barrios populares rota en rubros de comercios, servicios

y obras en construcción, siempre bajo la misma oferta: en negro y con jornadas de más de 10

hs. Aquellos jóvenes que hemos tenido la oportunidad de ir a la universidad, egresamos e

inmediatamente nos piden “experiencia comprobable”, obligándonos a caer en las pasantías

dónde se realizan las mismas tareas que cualquier trabajador, pero por la mitad del sueldo.

Incluso algunos empresarios te la quieren vender como una “formación profesional” mientras

se llenan los bolsillos con nuestro sudor. Todo se empeora si sos mujer ya que por la misma

tarea cobramos menos sueldo.

El grueso de jóvenes trabajadores/as que pasamos de changa en changa, estamos a prueba

por tres meses, no contamos con estabilidad o certezas. Nos quieren acostumbran a la

inmediatez, a no poder proyectar, a vivir el día a día, a naturalizar la precarización. Esta

inmediatez y desorientación forman parte de la política que el gobierno tiene para la juventud

y que ha quedado claramente expresada en las palabras del nefasto Ministro de Educación,

Esteban Bullrich, cuando en el Foro de Inversión y Negocios planteo que el objetivo de la

“revolución educativa” consiste en “crear argentinos y argentinas que sean capaces de vivir en

la incertidumbre y disfrutarla, de saber que no entender lo que viene es un valor, porque nos

hace a nosotros capaces de construir un futuro.”

Allí se inscriben los planes de empleo que propone el gobierno a la juventud, todos en sintonía

con las recetas neoliberales que se vienen profundizando desde fines de los años setenta. El

proyecto de ley presentado como Primer Empleo Joven, destinado a quienes tenemos entre 18

y 24 años, pretende bajar la desocupación en la franja juvenil institucionalizando la

precarización laboral. Esto, a la vez que otorga exenciones y subsidios a las empresas que

efectivamente brinden esa “primera oportunidad de empleo”. Según el proyecto, los

empleadores que incorporen nuevos trabajadores bajo este régimen estarán exentos del pago

de distintos porcentajes de las contribuciones patronales y podrán recibir incentivos

económicos durante los primeros 36 meses de vida laboral formal del empleado. Es evidente

que este gobierno de empresarios pretende explotar a las y los jóvenes mientras beneficia a

las empresas, concediéndoles mayores márgenes de ganancia. Ejemplo de esto fue el acuerdo

que se intentó hacer con la multinacional Mc Donald´s en el 2016, que ofrecía como una

oportunidad trabajos de 30 hs. a la semana por un salario $ 4500, muy por debajo de la

calculada canasta básica familiar.

Según un estudio de la ONU presentado en 2016, Argentina es el país con el desempleo joven

más alto de la región, donde casi uno de cada 5 pibes y pibas (19,4%) busca y no consigue

trabajo. Nuestro país tiene la tasa de desempleo juvenil más alta de América Latina, seguido

por Uruguay (19,2) y Colombia (19,1), y por encima del promedio regional (13,7), es decir cerca

de 9 millones de jóvenes desempleados. La situación local empeora al observar que quienes

tenemos entre 15 y 29 años triplicamos la tasa de desempleo de los adultos (de 30 a 64 años),

una brecha que se amplió en los últimos 10 años. ¿Cuál es el futuro para muchos jóvenes hoy

desempleados? no estudiar, ni trabajar. Hoy en nuestro país, según el Centro de

Implementación de Políticas Públicas para la Equidad y el Crecimiento (CIPPEC), hay 1.800.682

jóvenes en dicha situación. Los famosos “ni-ni”, que representan más del 6% de la población

económicamente activa. En los barrios populares los narcos se frotan las manos, ya que un

pibe o piba sin estudio y sin laburo es una herramienta fundamental para una red de

narcotráfico que busca ser cada vez más amplia.

En los 16 meses de gobierno, todos los indicadores laborales empeoraron y el desempleo

juvenil no fue la excepción. Los y las jóvenes que logran ingresar al mundo del trabajo lo hacen

a través de los empleos más precarios y en el sector del comercio y servicios, justamente los

que más han sido golpeados por la caída del consumo este año y donde mayormente se

retrajo el empleo. Esta claro que los planes del gobierno toman a la juventud como variable de

ajuste. Por ello este 6 de abril la juventud sale a la calle para sumarse al paro activo a reclamar

por sus derechos.

Exigimos:

– NUESTRO TRABAJO VALE. ¡BASTA DE CONTRATOS BASURA! ¡BASTA DE PRECARIZACION DE LA

VIDA Y DEL TRABAJO HACIA LOS Y LAS JÓVENES! ELIMINACIÓN DE LAS LEYES DE PASANTIA.

PASE A PLANTA PERMANENTE DE TODA LA JUVENTUD CONTRATADA DE FORMA IRREGULAR.

– IGUAL SALARIO POR IGUAL TAREA, SIN DISTINCION DE EDAD Y GÉNERO. SALARIO MINIMO

IGUAL A LA CANASTA BÁSICA.

– ¡NUNCA MÁS JÓVENES DESOCUPADOS/AS! CREACION E IMPLEMENTACION MASIVA DE UN

PLAN DE PRIMER EMPLEO JÓVEN CON PLENOS DERECHOS LABORALES. REEMPLAZO DE LOS

PLANES SOCIALES POR TRABAJO GENUINO.

– JORNADA DE 6 HORAS PARA PODER ESTUDIAR, ACORDE A LAS EXIGENCIAS DEL ESTUDIO,

CON SALARIO DIGNO. CUMPLIMIENTO DE LOS DÍAS DE ESTUDIO EN EL CONVENIO DE

TRABAJO.