“Mini Davos”: el macrismo vuelve a la carga para entregar el país


En coincidencia con el primer Paro General a su gestión, Mauricio Macri inauguró el Foro Económico Mundial que tuvo como principales participantes a empresarios de diferntes países. Rodeado de movilizaciones contra el ajuste y ejecutando el protocolo de represión contra manifestaciones populares, inauguró el Foro celebrando que “nos encontramos trabajando” como una clara delegitimación a la medida que miles de trabajadores y trabajadoras realizamos en las calles.

En su discurso no ahorró reiteraciones para convencer al empresariado internacional, de que Argentina es un país que volvió a los mercados mundiales y al ruedo del endeudamiento. Habló de la pesada herencia, de la reorganización nacional, del repunte económico y hasta se dio el lujo de expresarse a favor de la lucha contra la corrupción en Brasil y exigir una “intervención democrática” en Venezuela.

En el contexto de “renovado optimismo” del oficialismo, tras la concentración del 1 de abril, se inscriben las declaraciones de funcionarios sobre un supuesto repunte de la economía (por la cosecha record de trigo, mientras cae la venta de pan y de leche) que sería apuntalado por un plan de créditos de vivienda. A eso el gobierno le ha sumado cierto endurecimiento con los sindicatos y una creciente represión contra la clase trabajadora, como se vio durante el paro general con el accionar contra los cortes en Panamericana, Acceso Oeste y Callao y Corrientes.

Con este “envión”, el presidente reiteró su pedidos para que los capitalistas confíen e inviertan en el país, a cambio de ofrecerles garantías que van en detrimento de nuestros derechos como trabajadores y trabajadoras: mayores ganacias a costa de nuestro empobrecimiento, reducción de costos laborales (flexibilización laboral), criminalización de la organización sindical y de base, estabilidad política demostrando mano dura con la inauguración del protocolo anti-piquetes.

Además de asegurar la flexibilización laboral, Mauricio Macri hizo guiños a automotrices y sectores ligados a la UIA que exigen “ajustar el tipo de cambio” (devaluar) para reactivar las exportaciones manufactureras. La alianza Cambiemos se encuentra en un callejón sin salida porque la aplicación de esta política, como los tarifazos y el techo en las paritarias, son un mazaso sobre la espalda del pueblo trabajador que hunde las chances de cualquier reactivación del consumo.

Fue el mismo Macri, que días atras durante una entrevista, reconoció que no tenía un “plan b” para la economía. El gobierno de Cambiemos se juega a fondo a recostarse en su base más dura e imponer una derrota a la clase trabajadora. Los sectores combativos y que nos oponemos al ajuste en curso debemos impulsar desde abajo la continuidad de un plan de lucha tras el paro general para hacer frente al destino de sumisión y hambre al que nos quiere condenar el macrismo.