Nuevo paro nacional docente: derrotar al gobierno y ganar esta pelea


El país ayer amaneció con un nuevo paro nacional docente, de buen acatamiento desde el comienzo del conflicto.  La represión ejercida por el gobierno contra los y las docentes cuando la dirección de la Ctera pretendía instalar la carpa itinerante, causó el efecto contrario al buscado. Ha reavivado con más fuerza la bronca de las y los trabajadores de la educación y ha multiplicado el apoyo popular hacia la lucha docente. 

El conflicto atraviesa un momento decisivo. Por un lado, el gobierno busca doblegar a la docencia para llevar adelante una reforma estructural educativa, dando por tierra con los derechos de los trabajadores. El objetivo de fondo es eliminar el estatuto docente y quebrar la organización que hasta ahora –aún con grandes limitaciones- ha logrado resistir las reformas privatistas y neoliberales que se pretenden implementar para básicamente eliminar la educación pública, instaurar la evaluación docente, el salario por mérito, la flexibilización y precarización laboral y educativa.

La pelea no es sólo salarial y de esto somos conscientes los y las trabajadores, el gobierno y también la burocracia sindical. El macrismo se posiciona durísimo y parece no estar dispuesto a ceder llegando incluso a reprimir a maestras y maestros. Pero esto ha  generado la reacción contraria. En lugar de frenar toda acción de protesta ha multiplicado el apoyo de la opinión pública y ha empujado a la dirección sindical nacional ha llamar a un nuevo paro.

Cuando se aprestaban a intentar planchar el conflicto planteando la necesidad de entrar en “otra etapa” –léase dejar de parar- y por ello se disponía la Ctera a instalar nuevamente una carpa, la represión derivó en otro paro nacional. Pero aún así el paro lanzado por Ctera se mantiene dentro de los carriles de las definiciones desde una cúpula que no propicia la participación ni el empoderamiento de las bases. Tampoco la movilización para avanzar ante el apoyo ganado y los fallos judiciales que favorecen la reapertura de la paritaria.  La convocatoria al abrazo a la escuela itinerante y un acto exprés en el Congreso evidenciaron el miedo que tiene la conducción celeste a ser desbordada por las bases, al ser convocado en un horario que garantizaba la no participación masiva de la docencia.

De manera contradictoria, la conducción de la Ctera debe salir a pelear para lograr sentarse en la paritaria nacional, pero sin que ello aliente una mayor combatividad que la desborde o ponga en peligro su conducción conciliadora y garante de la paz social. La falta de movilización en el marco de este paro, va a contrapelo de los grados de masiva participación, combatividad y organización ganados durante este mes de lucha, y por lo tanto la inacción frena dicho proceso.  Así, la medida de la “escuela itinerante” reedita la metodología de la famosa Carpa Blanca que –a contramano de la reminiscencia popular-  desmovilizó a las bases, y puso el proceso de lucha en un pequeño grupo de dirigentes y activistas sindicales. Esa experiencia terminó con la entrega del conflicto por parte de la burocracia, que bajó las banderas de la lucha contra la Ley Federal de Educación y negoció a cambio financiamiento, permitiendo que se produzca la profundización de la mercantilización de la educación. Pero al mismo tiempo que sucedía la Carpa Blanca los docentes de Neuquén definían masiva y democráticamente salir a pelear y realizaban medidas de acción directa como el corte del Puente de Cipoletti-Neuquén, siendo reprimidos brutalmente. Cortes que se irían desplegando como una forma de lucha fundamental ante la inacción y falta de articulación nacional. Creemos que ese contraste muestra el dilema que enfrenta la lucha docente en este momento.

La pelea es de largo plazo y hemos ganado mucho en organización y participación de la docencia, con el acompañamiento de familias y sociedad en general.  Frente a un gobierno que pretende llevar adelante una derrota aplastante de la docencia que también sirva como elemento disciplinador al conjunto de los y las trabajadores, debemos apuntar a sostener la movilización, organización y lucha. En unidad, con decisiones tomadas colectivamente, alentando la participación, con determinación y audacia, podemos lograr la contundencia y combatividad que nos permita derrotar al gobierno y ganar esta pelea.