La docencia sigue de pie y luchando


Después del operativo con el que la infantería de la Policía de la Ciudad golpeara y detuviera a docentes que intentaban instalar una estructura tubular para montar una carpa, las y los trabajadores se expresaron de manera rotunda condenando la represión. Las estrategias en juego desde un gobierno que alienta la escalada represiva; las de los trabajadores y trabajadoras de la educación en una lucha que estamos dispuestos a ganar.

La dirigencia de CTERA intentó instalar este domingo 9 de abril en la Plaza de los dos Congresos una “escuela itinerante” que emulaba la “Carpa Blanca” desplegada a fines de los años 90. La acción no tuvo difusión pública hasta que fue reprimida con inusual violencia por la infantería de la recientemente fusionada policía porteña, que desplegó un exagerado operativo contra una acción realizada un domingo y sobre la vereda. Pese al carácter tenue de la medida de protesta el gobierno aplicó el operativo represivo, dejando varios docentes golpeados y algunos detenidos. El precedente de la represión en los cortes de calles en el paro general del 6 de abril, muestra un oficialismo que quiere mostrarse envalentonado tras la movilización del #1A, y pretende recuperar la calle a fuerza de operaciones mediáticas y garrotazos policiales. El gobierno que ni remotamente pudo llenar la Plaza de Mayo con sus seguidores, enfrenta grandes movilizaciones de masas en su contra, por lo cual apela a la represión abierta y a su legitimación discursiva para tratar de recuperar el espacio callejero y consolidar el voto gorila en una misma jugada.

El rechazo a la golpiza a los docentes fue masivo y generalizado. A excepción de un minoritario sector reaccionario que aplaude cualquier hecho represivo hacia el pueblo -incluso en casos tan injustificables como éste- el repudio fue notablemente amplio. El paro nacional al cual convocó CTERA para el día martes 11 en respuesta a estos hechos tuvo, en el área metropolitana, un nivel de acatamiento bastante superior al alcanzado el 5 de abril, cuando también había llamado a parar la central docente. A su vez, amplios sectores, incluso del elenco político burgués, tomaron debida distancia de esta medida impopular. La CTERA logró instalar la “carpa”. Pero más allá de eso incluso, la docencia volvió a manifestarse masivamente en repudio al ajuste y la represión.

El gobierno sabe que su plan de ajuste y su reforma flexibilizadora no prosperarán si no los aplica a palos. Por eso no solo reprime, sino que justifica esta política con devoción militante. En un escenario donde la CGT y las CTA no promueven un plan de lucha, los y las docentes encarnan por estos días el principal factor de presión para romper el techo salarial.

 

Qué medidas necesitamos los y las docentes

La reedición de esta carpa docente abre debates acerca de qué tipo de medidas necesitamos las y los trabajadores para pelear con un gobierno que no solo plantea suprimir instancias de negociación colectivas o imponer salarios a la baja, sino avanzar, en el mediano plazo, en una reforma educativa privatista y regresiva que trate de cercenarnos derechos históricos contenidos en nuestros estatutos. La pelea es a mediano plazo, y no culmina en lo salarial. Ante esto, la CTERA ha emprendido medidas de lucha como hace tiempo no tomaba. Desde luego, el carácter reformista y burocrático de sus dirigentes le impide dar esas peleas a fondo, incluso cuando en este caso esté en juego parte de su supervivencia como aparato ante un gobierno decididamente antiobrero y antisindical. Así, la central que propuso medias de lucha importantes como la Marcha Federal, no planteó la progresividad de las acciones, ni convocó a deliberar a las bases de sus entidades, ni organizó un fondo de huelga para sostener materialmente una pelea prolongada. En este momento de la lucha, plantea un peligroso repliegue de las calles y hacia las aulas. En ese marco promueve esta carpa itinerante que mediatiza y pone distancia entre la protesta y la docencia, cediéndole el protagonismo en el reclamo a las cúpulas y el aparato de los sindicatos, y no a la base movilizada. La estrategia de la conducción de la Lista Celeste (emparentada históricamente con variantes del peronismo, antes con el FREPASO/Alianza) está fuertemente atravesada por las urnas: las elecciones internas del SUTEBA este 17 de mayo, donde serán enfrentados por una fortalecida Lista Multicolor; y las elecciones legislativas de medio término, donde el kirchnerismo pretende recuperar terreno sobre el oficialismo.

En contraste con un esquema de protesta que puede desacelerase no solo por lo prolongado de la lucha, sino por el planteo de repliegue de la conducción Celeste de CTERA y SUTEBA, los frentes Multicolor vienen alentando un proceso asambleario para que la lucha docente triunfe. En las seccionales de SUTEBA conducidas por la Multicolor, como Matanza, Tigre, Bahía Blanca, La Plata, entre otras; en Ademys (CABA), las asambleas son masivas y las movilizaciones son una perspectiva que no es reemplazada por protestas mediatizadas por la estructura estable de los sindicatos.

En momentos como éste, con una patronal embravecida, la mayor unidad de acción es una necesidad, pero para mantenernos en las calles. La calle es precisamente el lugar del cual Cambiemos pretende desplazarnos. Esta unidad de acción tan necesaria es puesta en tensión en por la tendencia a recular de la burocracia sindical, que pretende sustituir la lucha de masas por festivales en torno a una carpa. Esas medidas, que bien podrían complementar la huelga, son planteadas por el oficialismo de CTERA y SUTEBA como un fin en sí mismo para transitar el recorrido hacia las urnas con menos exigencia y desgaste, alternado eventualmente con medidas de huelga pero discontinuas y sin debate de la base.

Ante este escenario, las y los docentes tenemos que redoblar esfuerzos para empujar desde abajo las medidas de fuerza: impulsando paros siempre que haya condiciones, y así poder garantizar movilizaciones masivas, esas que el gobierno quiere desactivar y a las que la dirigencia de CTERA parece no apostar en este momento. Para superar la fragmentación actual y el retraimiento forzado que pretenderá imponer la Lista Celeste, es preciso establecer una agenda común entre las seccionales opositoras de SUTEBA y las distintas listas Multicolores, ADEMYS, AGD-UBA y el movimiento estudiantil. Desde una instancia de coordinación que contenga a esos espacios, el movimiento docente estudiantil puede contribuir a una agenda de lucha propia, a la par que forzar a que la CTERA no abandone las calles. Pero con la exigencia a la central no alcanza. La perspectiva de una nueva marcha educativa impulsada por los sectores antiburocráticos es una meta posible a mediano plazo. La coordinación para unificar medidas como paros en las respectivas seccionales, movilizaciones y cortes de calles, es una necesidad urgente.

Hay condiciones para continuar la pelea. La inmediata y contundente reacción ante los hechos represivos lo demuestra. La docencia está de pie. La lucha sigue.