Elecciones en Francia: una crisis que todavía no estalla


El resultado de la primera vuelta de las elecciones presidenciales dejó al “independiente” Macron y a la ultraderechista Marie Le Pen en el balotaje. Los medios de comunicación agitan nuevamente el fantasma del fascismo y diversos sectores se suman a la supuesta necesidad de cerrar filas detrás del candidato liberal para evitarlo. ¿Pero es esto así?

Las elecciones generales mostraron la fragmentación y crisis que atraviesa el régimen de partidos galo. El partido gobernante, el PS, salió en quinto lugar con un pobre 6,5%, un derrumbe absoluto con el que paga su política de reformas antilaborales contra el movimiento obrero y popular. Pero la crisis también alcanzó al otro partido histórico de la V República, Los Republicanos, cuyo candidato Fillon quedó afuera del balotaje esmerilado por una serie de denuncias de corrupción.

El triunfo, si se puede llamar así cuando obtuvo menos del 24% de los votos, quedó en manos de un ex banquero y ex ministro de Hollande, Emmanuel Macron, que se presentó con una formación propia –En Marcha!– pero con un programa en línea con su ex jefe en el Palacio de los Eliseos. En segundo lugar quedó Marie Le Pen, la ultraderechista del Frente Nacional, que amenazaba con arrasar tras la victoria del Brexit en Inglaterra y de Donald Trump en Estados Unidos, sumado al atentado que ocurrió en el país en las vísperas electorales. Sin embargo, a pesar de haber pasado al balotaje y haber logrado una votación importante en franjas de la clase trabajadora, la candidata estuvo 3 puntos por debajo de los votos obtenidos para las europeas de 2014, es decir, que no logró superar su techo.

La sorpresa, si se quiere, fue Jean-Luc Melenchón, el candidato del Francia Insumisa (alianza entre el Partido de Izquierda y el PC) que obtuvo un inesperado 18% y se colocó a tiro de entrar en el balotaje logrando canalizar parcialmente por izquierda el descontento popular con una fuerte representación entre los jóvenes.

La izquierda que se reclama anticapitalista y revolucionaria no pudo escapar el “aluvión” de Melenchón: Phillippe Poutou, del NPA, apenas superó el 1% mientras que la candidata de LO obtuvo todavía menos votos.

¿Se viene el fascismo en Francia?

Apenas conocidos los resultados de la primera vuelta, Fillon y Hamon (el candidato del PS) llamaron a votar a Macron en defensa de la República y contra el peligro del totalitarismo que representaría Le Pen. Sin dudas, la candidata del FN sostiene un programa profundamente reaccionario contra las masas laboriosas y oprimidas. Pero Macron, más allá de sus diferencias, no expresa tampoco una salida para los sectores populares, en la medida que continuará la política de reformas para flexibilizar las condiciones de vida y trabajo de la clase obrera (que reclaman Bruselas, el BCE y el FMI) y una política de guerra imperialista contra los pueblos del mundo con la excusa del “combate al terrorismo”. Por ello, buena parte de la burguesía francesa y europea se ubican detrás de la candidatura de Macron. Las primeras encuestas reflejan una intención de voto para el próximo balotaje del 63% para el ex banquero y el 37% para Le Pen.

Será tarea de las masas oprimidas forjar la organización y herramientas de lucha necesarias y prepararse para enfrentar a los distintos candidatos antipopulares, afrontar los desafíos que vendrán y no dejar que el fascismo pueda volver a asomar la cabeza.