No al vaciamiento del INCAA: la importancia del acceso a la Cultura


En medio del debate público sobre la avanzada del macrismo en el Instituto Nacional de Artes Audiovisuales (INCAA), el Delegado General de la Junta Interna de ATE INCAA, Camilo Moreira Biurra, nos cuenta cuáles son los intereses del gobierno escondidos detrás de la supuesta lucha contra la corrupción. El acceso a la cultura y la producción nacional cinematográfica están en juego. Los y las trabajadoras del INCAA se organizan para defender sus puestos de trabajo. Ganan los empresarios, perdemos todos. 

¿A qué apunta la ofensiva del macrismo en el INCAA?

Podemos empezar por las acusaciones de prensa, que no son más que una maniobra política que esconde detrás de las acusaciones de corrupción la intención del macrismo de ajustar en el INCAA, y ese ajuste tiene que ver con el Fondo de Fomento. Para entender el conflicto es necesario entender qué es el Fondo de Fomento.

El 40% de la composición del Fondo de Fomento se nutre de un impuesto que tienen gravadas las entradas de cine. Cada vez que alguno de nosotros o nosotras vamos al cine estamos pagando un impuesto (que es el 10% del valor de la entrada) que alimenta al Fondo de Fomento. El otro 60%, surge de un canon que pagan las radiodifusoras por usar el espectro público. Principalmente son las cable operadoras las que pagan este impuesto.

El tema en cuestión está ahí, a partir de la Ley de Convergencia Digital que impulsa el macrismo se estaría cambiando la nomenclatura de estas cable operadoras, éstas pasarían de ser prestadoras de servicios audiovisuales a ser TICS, y este cambio las eximiría de pagar este canon. Este canon no solo alimenta el Fondo de Fomento del Cine, sino también al instituto del Teatro y al Instituto de la Música. Si bien el INCAA se financia en un 60% con este Fondo, como ya dijimos, el teatro se financia en un 100%, por lo tanto si eximen a las cable operadoras privadas de pagar este canon, no solo estarían desfinanciando al INCAA. Claramente estamos hablando de una transferencia de la cultura del sector público al sector privado.

En lo que particularmente respecta al INCAA, la composición del uso del Fondo de Fomento se divide en dos, el 50% se usa para lo que son las vías de fomento de la producción cinematográfica nacional que se administra por el Plan de Fomento (que es el que administra cuánta plata va para cada película y cuáles son los requisitos para aplicar a cada vía de fomento) y el 50% restante se utiliza para la vida institucional del INCAA, esto incluye la escuela con sus sedes regionales, los sueldos de los trabajadores, las salas INCAA de todo el país (que son alrededor de 80) y los Programas de Exhibición y Formación de público entre otras cosas.

¿Cómo afecta esta ofensiva al INCAA?

Lo que nosotros decimos es que este avance no solo afecta a la producción de cine, sino también a todo lo que es exhibición y formación de público. Sin fomento al cine no hay producción nacional, pero sin un público que quiera ver el cine nacional tampoco tiene sentido producir cine nacional. Las productoras van a terminar, como se hizo en otra época ya, tratando de copiar recetas de la industria foránea pero con presupuesto argentino a ver si funciona y claramente eso no funciona. La importancia de tener un cine nacional es tener un cine con la idiosincrasia propia. El Estado tiene que ser el garante del fomento a la cultura y además garantizar el libre acceso a toda la población a esos contenidos culturales. Al desfinanciar el INCAA se estaría atentando contra esto. Se estaría atentando directamente contra la política destinada a enseñar a ver cine argentino de manera crítica, que busca atacar al prejuicio social que tenemos del cine nacional fruto de la penetración cultural a la somos sometidos; y contra las políticas destinadas a garantizar el acceso al cine nacional: la Red de Salas antes llamadas Espacios INCAA, hoy CineAR; los programas “Las escuelas van al cine”, “Cine móvil”,  “Cine en las cárceles”, “Cine con vecinos”, etc.

¿Y a los trabajadores y trabajadoras del Instituto?

Particularmente a los trabajadores y trabajadoras del INCAA todo esto nos perjudica en primer lugar en que se verían reducidas las tareas, eso implica pérdida de funciones y por lo tanto se hace difícil justificar los puestos de laburo. Teniendo en cuenta que al mismo tiempo hay más de 300 trabajadores y trabajadoras que se encuentran precarizados a través de distintas modalidades de contratación que estarían venciendo el 30 de junio. En este sentido estamos fundamentalmente preocupados por la continuidad de estos contratos.

Nosotros nos reconocemos como trabajadores y trabajadoras audiovisuales. Por un lado porque estamos comprometidos con el laburo que hacemos, y por otro lado porque entendemos que somos parte del proceso a través del cual se llega a realizar una película, que no solo es el proceso de producción y rodaje. Es importantísimo el rol que se cumple desde el estado de fomentar el cine nacional, y  nosotros formamos parte de ese proceso.

No queremos que los trabajadores sean el factor de ajuste de este gobierno ni queremos que se intervenga el INCAA. Es importante resaltar que el INCAA es un ente autárquico, con autarquía financiera y administrativa. Sin embargo, somos testigos de la presencia en el Instituto de gente de Cultura que con el objetivo de implementar una “reorganización administrativa” ejecutan la intención de manejar los fondos a través de dos gerencias estratégicas: la gerencia de relaciones institucionales, de la cual dependen todos los programas de exhibición y formación de público, incluido el manejo de las salas de cine; y la gerencia de administración que es la que maneja la caja general del INCAA (de donde dependen nuestros salarios).

¿Cuáles son las medidas encaradas desde la JI? ¿Cómo tienen previsto seguir?

No vamos a permitir que haya despidos ni despidos encubiertos a través de la no renovación de contratos. Así como tenemos la intención de impedir que se intervenga el INCAA y se destinen los fondos para otros fines, contrarios al objetivo de fomentar la cultura y el cine en particular.

Venimos participando de la asamblea abierta permanente del sector audiovisual, que se viene realizando desde que estalló el conflicto. La primera asamblea se realizó casi espontáneamente en el cine Gaumont, de la que participaron cerca de 1000 personas. Lo interesante de esta asamblea es que de ella están participando las distintas entidades, asociaciones, entes, agrupaciones del qué hacer audiovisual, que por primera vez se unifican en un reclamo común. Desde la Junta Interna, venimos participando de este espacio que a la vez está funcionando a partir de comisiones permanentes, está la comisión de legales para ver todo el tema de la Ley de Convergencia, para la que ni siquiera existe un ante proyecto. Otras como la comisión administrativa, la de prensa, etc.

La semana pasada la Junta Interna protagonizó una conferencia de prensa en la puerta del INCAA y, más hacia adentro del Instituto, estamos impulsando y sosteniendo el estado de alerta y asamblea permanente. De hecho hoy hacemos una asamblea de afiliados para seguir delineando el plan de acción.

Y van surgiendo actividades todo el tiempo. El jueves pasado hicimos una intervención muy importante en la apertura del BAFICI, que es el segundo festival de cine más importante de la Argentina, el más importante en cantidad de público participante. El 3 de mayo vamos a participar de una audiencia pública en el congreso al Ministro de Cultura Pablo Avelluto.