A construir por abajo un plan de lucha


Frente a la avanzada del macrismo contra el pueblo trabajador, se vuelve fundamental construir en unidad un plan de lucha que incluya un paro general de 36 hs. con movilización.

Desde su llegada al poder el macrismo profundizó la ofensiva contra el pueblo trabajador: exenciones impositivas a los ricos; miles de despidos y recortes en el Estado que dieron vía libre a las cesantías en el ámbito privado. Los empresarios gobernantes y en el poder buscan generar las condiciones para recomponer las ganancias capitalistas. Por ello, los esfuerzos del macrismo por incentivar las inversiones se acompañan con una profunda reforma laboral que profundice la flexibilización y precarización. Además, despliega las políticas que atacan de lleno a la clase trabajadora para disciplinarla: trata de poner en discusión una reforma sindical que, con el pretexto de democratizar los sindicatos, permita intervenir más aún desde el Estado en las organizaciones obreras e incrementa la política represiva intentando aplicar el protocolo antipiquetes, y promoviendo una ley de abierta criminalización de la protesta.

Estos objetivos cuentan con la dificultosa condición de intentar hacerse garantizando cierta “paz social”, de evitar conflictos masivos, dados los grandes niveles de descontento que genera la política de gobierno. Para ello, durante todo el año pasado el macrismo ha contado con la ferviente colaboración de la burocracia sindical, principalmente la enrolada en la CGT, pero también en gran medida las de las CTA, que no salieron a pelear de manera contundente, no rodearon de solidaridad los conflictos más importantes.

Este año, desbordado por el descontento entre las bases de trabajadores en un episodio masivo que incluyó la huida de su propio acto, el triunvirato de la CGT se vio obligado a convocar al primer paro general el pasado 6 de abril. Esta medida de fuerza a la cual la central llamó sin movilizar, le fue impuesta. Los caciques de la CGT la convocaron con la clara intención de que fuese una válvula de escape, y de negociar montados en ella prebendas para sus distintas facciones. La contundencia del paro estuvo garantizada fundamentalmente por la parálisis del transporte, pero también por la militancia y presión por la base, apoyada en los cortes impulsados por la izquierda. Muchas direcciones de sindicatos que integran la CGT, como comercio o sanidad, no impulsaron con fuerza el acatamiento en sus propios gremios; en numerosos casos, fueron delegados o comisiones internas quienes impulsaron que el paro sea efectivo. La huelga general fue un hecho contundente que demostró la fuerza del movimiento obrero organizado ante un gobierno que ese mismo día buscaba inversiones recibiendo a gerentes de multinacionales en un Puerto Madero también afectado por movilizaciones populares. Luego del paro, el gobierno y la CGT comenzaron a retomar las instancias de diálogo, caracterizadas por las ansias de descomprimir que persiguen ambos sectores. En una CGT cuya unidad está en permanente tensión y crisis, atravesada por la agenda de los negocios del sindicalismo empresario y los armados electorales, se vuelve a plantear un escenario en donde no está garantizada la continuidad de una unidad por arriba y que no se propone la lucha.

La iniciativa de la Unión Ferroviaria-Haedo abre una perspectiva

En el medio, la clase trabajadora sigue sufriendo las políticas de ajuste, la economía no repunta, la inflación no se condice con las estimaciones oficiales y las paritarias no parecen resolverse de manera favorable para los trabajadores y las trabajadoras, con el caso testigo del conflicto docente aún abierto.

En las próximas paritarias se jugarán importantes conflictos sectoriales en donde los empresarios y el gobierno tratarán no sólo de profundizar el ajuste salarial sino también de atacar las condiciones laborales.

En este contexto urge coordinar las acciones y promover un plan de lucha que le dé continuidad a las movilizaciones de masas de marzo y siga golpeando al gobierno. Es necesario unir y politizar cada lucha sectorial. Desde el sindicalismo combativo, debemos aportar a conformar y consolidar un reagrupamiento que llame a la unidad de acción en las calles con el conjunto del movimiento obrero, presionando desde abajo a las conducciones cegetistas y ceteistas para construir un paro de 36 hs. con movilización a Plaza de Mayo. La coordinación en torno a la convocatoria realizada por la Unión Ferroviaria-Haedo reunió de manera virtuosa a diversas conducciones sindicales combativas, como a los Aceiteros, la CGT San Lorenzo, Sutebas combativos, Línea 60, a referentes de la Lista Blanca Granate de Telefónicos. Es necesario aportar a instancias como estas construyendo la participación con el protagonismo de las bases, en contraposición de la falsa unidad de la burocracia que en realidad es un acuerdo de cúpulas que no promueve la lucha.

Debemos fortalecer y coordinar las luchas sin sectarismo, junto a los trabajadores precarizados y desocupados, los estudiantes, el movimiento de mujeres y el movimiento antirrepresivo, y construir por abajo un plan de lucha para enfrentar a este gobierno de ricos.

¡Por un paro general de 36 hs. y un plan de lucha para frenar al gobierno de los patrones!