Marchamos contra la impunidad


Desde el primer día de su mandato, el gobierno de Cambiemos tuvo una meta clara en materia de derechos humanos: garantizar la impunidad de los genocidas. Como fiel representante de los sectores más rancios de las clases dominantes de Argentina y con el fogueo constante del diario La Nación, se fue preparando el terreno para que tal objetivo sea posible. Declaraciones de múltiples funcionarios e incluso del presidente Macri negando el número de los 30 mil desaparecidos, entrevistas del secretario de Derechos Humanos Avruj con familiares los genocidas, la participación de miembros del Operativo Independencia en los festejos del Bicentenario y los intento de prisión domiciliaria para Etchecolatz, fueron sólo algunos de los gestos hacia su base social, esa misma que el 1 de abril se movilizó en “defensa de la democracia” con la fascista de Cecilia Pando a la cabeza.

Pero sin lugar a dudas, el paso dado el último miércoles 3 de mayo con el fallo del 2×1  aplicado al represor Luis Muiña por la Corte Suprema de Justicia es la profundización de esta política, al tiempo que implica la apertura de una nueva etapa en la que Cambiemos busca hacer efectiva la impunidad para todos los genocidas. Amparados en discursos legalistas en torno a las atribuciones de los distintos poderes en un Estado de Derecho y en los planteos de “reconciliación” de la Iglesia Católica, se está ocultando la puesta en práctica de un nuevo “punto final” que no hace sino convertir en política de Estado la justificación del genocidio de la última dictadura, lo que además les sirve para naturalizar la avanzada represiva actual.

Tan aberrante e indignante avanzada no puede tener otra respuesta que la unidad del conjunto del campo popular en las calles. Como lo hemos mencionado en reiteradas oportunidades, la unidad de acción es una de las tareas fundamentales en esta etapa, y es ante medidas profundas, como ésta, que esa táctica toma mayor vigencia aún. Por eso mismo vemos como un aspecto fundamental que se concentren todas las fuerzas en una movilización que logre ser un verdadero hecho político de masas.

Esta posición, bajo ningún punto de vista implica bajar las banderas por los derechos humanos de ayer y de hoy, la denuncia contra la política represiva que el kirchenismo sostuvo durante sus 12 años de gobierno con Berni y Milani a la cabeza, o su parte en el ajuste y la represión actual, como sólo unas semanas atrás se evidenció en la provincia de Santa Cruz gobernada por Alicia Kirchner. Ahora bien, estas delimitaciones no pueden ser obstaculizadoras en un caso de esta envergadura, que requiere mostrar una acción unitaria al tiempo que disputamos en qué sentido se profundiza la lucha contra el macrismo.

En momentos en que la derecha y el imperialismo golpean duro a todo el continente, este miércoles 10 tenemos una parada fundamental en nuestro país, por eso mismo vamos a marchar a Plaza de Mayo para gritar bien fuerte que no nos olvidamos, no perdonamos y no nos reconciliamos.

Son 30.000 – Fue genocidio

Cárcel perpetua, común y efectiva a todos los genocidas

 

Frente Único Izquierda Revolucionaria – Hombre Nuevo