Miles marchamos contra la impunidad


El repudio al 2×1 para delitos de lesa humanidad, fue contundente. Cientos de miles nos movilizamos a Plaza de Mayo como muestra de que no olvidamos, no perdonamos, no nos reconciliamos. Exigimos cárcel común y efectiva para todos los genocidas.
Es mayo, en la memoria popular este es un mes rebelde. En la Plaza anochece y toma cuerpo la resistencia. Una enorme multitud se manifiesta en contra de este cambio inverosímil, de este cambio para que nada cambie, para que todo retroceda. Somos muchos y muchas los – las que venimos masticando la bronca. Que no estamos dispuestos/as a perder ni una de todas las conquistas que hemos ganado a base de compromiso y tenacidad en la lucha. Venimos a gritar bien fuerte, desde el conjunto del campo popular en la calle, que NO OLVIDAMOS, NO PERDONAMOS Y NO NOS RECONCILIAMOS.
Es mayo y el macrismo arremete nuevamente contra las conquistas de una lucha que lleva más de 40 años. No es la primera vez, 2×3 el macrismo embiste. Ahora 2×1. Ya nos dijo que “no fueron 30mil” y que lo que pasó en los años 70 fue “una tragedia, una guerra sucia” en vez de un genocidio. Los editoriales del diario La Nación hicieron las veces de vocero oficial cada vez que la derecha necesitó ser aún más explícita, a riesgo de perder las formas y la vergüenza. La Corte Suprema de Justicia, con los jueces propuestos por el macrismo y apoyados con su voto por el kirchnerismo, le otorga nada más y nada menos que al represor Luis Muiña el beneficio que reduce su tiempo en prisión. Varios genocidas fueron beneficiados también con la prisión domiciliaria. El imperdonable Etchecolatz estuvo a un paso de engrosar esa lista.
Tan grande fue el repudio popular, que el macrismo (que al principio se mostró tímido a la hora de desaprobar el 2×1) se vio obligado a tratar en el Congreso una ley que efectivamente excluya a genocidas del beneficio de la corte.
Sin embargo, amparados en discursos garantistas que exacerban las bondades democráticas, el gobierno, sus jueces y la iglesia católica, insisten en reinstalar un nuevo “punto final” para con los responsables de delitos de lesa humanidad.
Suena paradójico pero, últimamente, muchas cosas curiosas ocurren en nombre de la “democracia”. La policía reprime la protesta social para garantizar “la libertad y la democracia”, y Cecilia Pando se moviliza en su “defensa”. Ahora se le atribuye una nueva “virtud”, y en su nombre es que los asesinos andan sueltos.
Ante una avanzada que se vuelve burda de tan brutal, la respuesta ha sido contundente y unitaria. Esto no implica hacer borrón y cuenta nueva en cuanto a las responsabilidades que le caben al kirchnerismo por los Milani, los Berni y la ley antiterrorista, por mencionar apenas algunos ejemplos. Pero cuando las cárceles dejan de ser el único destino posible para los responsables del terrorismo de Estado; en la hora en que los lobos andan sueltos; nuestra responsabilidad es el ejercicio de la memoria activa, nuestra responsabilidad es ser miles en las calles, responder con la fuerza de la unidad en la acción.

Esta tarde una multitud se apoderó de la plaza, dejando en claro la consigna de los que resistimos: no nos van a parar. Si Macri suelta genocidas, a donde vayan los iremos a buscar.

Son 30.000 – Fue genocidio
Cárcel perpetua, común y efectiva a todos los genocidas