Macri en China: negocios para pocos y más sometimiento


Como parte de su agenda por “reinsertar al país en el mundo”, el presidente realizó una gira por el gigante asiático en búsqueda de inversiones. Sólo pudo ratificar los acuerdos leoninos que había alcanzado el kirchnerismo durante el gobierno anterior a costa de reforzar un mayor sometimiento nacional.

Apenas dos semanas después de reunirse con Donald Trump en Washington para rogar que dejen ingresar limones al país, Mauricio Macri cruzó el mundo para intentar atraer a inversionistas chinos a la Argentina. La gira de Macri empezó en una cumbre de alrededor de 100 países convocada por China, para lanzar una nueva “ruta de la seda” con China como eje. Prometieron cientos de miles de millones de dólares en obras para puertos, trenes, represas, etc. con dos objetivos: colocar en el exterior los excedentes de ahorro y producción, y garantizar la infraestructura a sus proveedores de materias primas.

La relación del presidente Macri con China arrancó con el pie izquierdo pues como parte de su campaña electoral había expresado que iba a revisar los acuerdos alcanzados por ese país y CFK, lo cual obviamente no fue del agrado de Beijing. Al asumir su gobierno, Macri frenó las obras de las represas (obras por 12500 millones de dólares). Los empresarios y gobierno chinos frenaron en represalia todas las obras e incluso dejaron de comprar soja, que compran a Brasil a un precio más caro.

En esta gira, Macri volvió con los acuerdos…del gobierno anterior que dijo iba a desconocer. Pero peor aún, lo hizo en condiciones de mayor sometimiento aún. El paquete de concesiones a los capitales chinos no tiene nada que envidiarle al viejo Tratado Roca Runciman firmado con los ingleses en 1933.

Según los acuerdos que los medios se apresuraron a anunciar como un logro del jefe de Estado, se habrían alcanzado compromisos por más de 15 mil millones de dólares que irían a las dos centrales en Santa Cruz, el diseño y construcción del ferrocarril San Martín, y una planta de energía fotovoltaica en la provincia de Jujuy, así como la fase primera del ferrocarril Belgrano-Cargas (que se haría en asociación con el primo del presidente, Angelo Calcaterra).

Todas estas inversiones –que ya habían sido largamente anunciadas y no concretadas durante los gobiernos de Néstor y de Cristina Kirchner- se realizarán solo si se cumple con las concesiones y exigencias que les permitirán sacar réditos extraordinarios. Por ejemplo, según el acuerdo para la reactivación de las obras de las represas, estas producirán energía por un plazo mucho menor a los daños ambientales que generarán en la región, tendrán menos poder energético (es decir que serán más chicas) y a cambio se le otorga a los chinos la concesión de las obras para conectar las represas con el resto del sistema eléctrico argentino. Lejos de disminuir los costos de la energía eléctrica, estos se incrementarán y algunos especialistas sostienen que las tarifas aumentarían 5 veces los montos actuales.

Por otro lado, al retomar la construcción de las represas, se reactiva el resto de las obras. Las más importantes son en torno al Belgrano Cargas y otros trenes con el objetivo de conectar los campos argentinos con Chile y acelerar y abaratar la exportación por el Pacífico. Estos contratos representan un nuevo negociado de la “patria contratista” que, lejos de haberse terminado, se encuentra más que nunca apalancada en el poder.

Así las cosas, la fuerte apuesta del macrismo por conseguir inversiones en el exterior va de la mano en este caso con los intereses de los sectores exportadores de materias primas, al tiempo que las “obras” benefician a los mismos empresarios de siempre que no tienen empacho en hacer realidad los reclamos del imperialismo y el capital: mayor subordinación y un ajuste más contundente sobre la clase obrera y pueblo todo.

Sin embargo, es de esperar que los costos sociales de esa subordinación se expresen más temprano que tarde en un mayor desgaste del gobierno dado que no resolverán ninguno de los problemas que hoy impulsan las crecientes movilizaciones populares.