Paritarias 2017: otro ataque al salario y al Convenio Colectivo de los y las estatales


Una nueva paritaria entre UPCN y el gobierno en contra de los/as trabajadores/as estatales

La paritaria acordada a espaldas de los intereses de las y los trabajadores estatales, entre el Gobierno Nacional y UPCN, pone de manifiesto las intenciones de Cambiemos: salarios a la baja y modificaciones en el Convenio Colectivo de Trabajo limitando derechos elementales; otorgando “premios” al presentismo y productividad. De esa manera busca reconvertir el Estado bajo un modelo gerencial. Si bien es un ataque concreto a las y los estatales, es parte del programa pro patronal del Gobierno que busca llevar adelante una reforma estructural de los convenios colectivos para flexibilizar y precarizar aún más las condiciones de trabajo del conjunto de la clase, por lo que se impone la unidad en la lucha para defender las conquistas históricas del movimiento obrero.

 

Una paritaria ejemplar, para las patronales.

 

La negociación paritaria se cerró en un 20% en tres cuotas (5% en junio, 5% en julio y 10% en agosto) con una “cláusula gatillo” a calcular en diciembre, si la inflación (según el Índice de Costo de Vida publicado por el INDEC) supera el porcentaje acordado, y con la novedad de que es acompañado por la implementación de dos “premios”, por “presentismo” (que se controlaría mensualmente y se pagaría cada cuatro meses) y “productividad” (recién se pagaría el año que viene).

El cierre de esta paritaria tuvo características similares a las de años anteriores: como viene sucediendo desde hace mucho tiempo, el secretario general de UPCN (Andrés Rodríguez) se juntó en una reunión a puertas cerradas, a espaldas de los/as trabajadores/as, con ministros del gobierno nacional (Triaca e Ibarra, ni más ni menos) y acordó la nueva pauta salarial. Nuevamente, la conducción de UPCN festeja (?!) el resultado y se vanagloria del acuerdo “logrado”.

Sin embargo, como es evidente, no hay nada que festejar: la paritaria de este año representa un nuevo retroceso en las condiciones salariales y de trabajo de los/as estatales. En primer lugar, el 20% de aumento es un monto insuficiente ya que no reconoce la pérdida salarial que sufrimos los y las estatales el año pasado (alrededor de un 8%) y se encuentra muy por debajo de los niveles de inflación proyectados para este año. Si bien la cláusula “gatillo” parecería emparchar esta situación, nada nos garantiza que no sea una salida de compromiso que el macrismo utilice para salir del paso y después la incumpla como lo hizo con los docentes el año pasado.

En segundo lugar, la implementación de “premios” por “presentismo” y “productividad” constituyen un ataque directo al Convenio Colectivo de Trabajo e instalan un mecanismo propio del sector privado que se condice con el pensamiento empresarial de los CEO’s del gobierno pero que poco tiene que ver con la realidad y el trabajo de los y las estatales. Esta cláusula es similar la implementada con la docencia en Mendoza a través del ítem Aula:

En tercer lugar, la “productividad” se empezaría a pagar en 2018 y parece ser un mecanismo más en manos de los funcionarios de turno para utilizar arbitrariamente, el “presentismo” se empieza a computar a partir de junio y se pagará por primera vez en octubre de este año.

Eel “premio” por “presentismo” será de 1300$ por mes en caso de “asistencia perfecta” y únicamente las inasistencias “justificadas” que no afectarán este monto serán las vacaciones y los días de estudio, aunque de estos últimos solamente se reconocerán 14 días -apenas un poco más de la mitad de los que reconoce nuestro CCT-; quedando excluidas de justificación para el cobro de este “premio” aquellas inasistencias debidas a enfermedad, cuidado de familiar enfermo, matrimonio, etc. Por lo tanto, si algún/a trabajador/a faltase por algunas de estos motivos, se les descontarán 400$, si tuviese una segunda falta otros 400$ y a la tercera no cobrará el mes del “presentismo”. Este “premio” establece menores cantidades de días que los ya insuficientes establecidos en el CCT y representa un perjuicio para trabajadores/as que sufren de afecciones físicas y/o psicológicas, afrontan tratamientos prolongados, que se verán imposibilitados de cobrarlo. Asimismo, representa un ataque directo para aquellas trabajadoras que deben afrontar el cuidado de un/a niño/a o familiar enfermo y a las que utilicen las licencias por maternidad. En este sentido y por si fuera poco, esta paritaria reproduce un aspecto más del sistema patriarcal en el que vivimos.

Ante la avanzada patronal, unidad para luchar

La posibilidad de enfrentar semejante avance patronal en contra de los trabajadores y las trabajadoras estatales tiene grandes dificultades. Por un lado, por el hecho de que UPCN es considerado el gremio mayoritario gracias a un censo realizado en 1994 durante el gobierno de Menem y nunca actualizado. Por el otro, debido a la división de la propia ATE entre las direcciones Nacional y de la seccional Capital. Las luchas internas que atraviesan a ATE desde hace ya varios años provocan la multiplicidad de convocatorias y la descoordinación que impiden el desarrollo de medidas contundentes que logrenpara lograr poner en aprietos al gobierno y frenar sus ataques contra los y las estatales.

Ante este escenario, se vuelve imperioso profundizar la organización, la unidad en la lucha con el objetivo de generar las condiciones para realizar un gran paro nacional de los trabajadores y las estatales nacionales que sea capaz de torcerle el brazo al gobierno y dar una respuesta contundente al pobre aumento y a semejante ataque contra el Convenio Colectivo de Trabajo. A diferencia de la conducción de la verde o verde y blanca en ATE, existe un sector antiburocrático, impulsado entre otros sectores por los compañeros de ATE desde Abajo que marca un camino de resistencia, lucha y organización frente a los embates del gobierno, como se evidencia en el actual conflicto por la reincorporación de los trabajadores de limpieza despedidos en el Ministerio de Trabajo.

En ese camino, resulta imprescindible darle continuidad al Paro General del 06 de abril con un plan de lucha construido desde abajo, como condición de posibilidad para dar una respuesta contundente a la avanzada patronal.  Debemos forjar un programa de reivindicaciones en cada lugar de trabajo, poniendo por delante nuestros intereses como clase trabajadora y  desde allí desplegar todas las medidas de lucha que estén a nuestro alcance para derrotar la reforma laboral y el ajuste que el gobierno quiere imponer.

Si las cúpulas sindicales de los gremios y las centrales obreras quieren garantizar  gobernabilidad y paz social a costa de nuestros derechos, debemos redoblar los esfuerzos para desbordarlos y avanzar como solo se pueden avanzar: con los dirigentes a la cabeza, o con la cabeza de los dirigentes.