Repudiamos la represión del gobierno de Temer en Brasil


Mientras el empresariado brasilero prepara el recambio de la figura presidencial avanzan con las reformas neoliberales y continúan reprimiendo a los sectores que se organizan y luchan.

Ayer, 24 de mayo, una manifestación de más de 150.000 personas se movilizó hacia la capital de Brasil, bajo el slogan #Ocupa Brasilia. La manifestación convocada por sindicatos y organizaciones sociales comenzó a producirse con la llegada de miles de micros desde temprano.

Mientras en Brasil avanzan las pruebas contra el gobierno de Temer luego de las escuchas que salieron al aire la semana pasada, los sectores dominantes parecen decididos a soltarle la mano a quien hasta hace poco tiempo defendían. Sin embargo, los medios tiran granadas del humo al aire y buscan distraer con la corrupción de Temer para esconder que –si bien algunos medios sostienen lo contrario- se sigue discutiendo la reforma laboral y jubilatoria más nefasta de los últimos años. En ese contexto se realizó la manifestación para protestar en contra de la reforma jubilatoria y reclamar por elecciones directas.

El gobierno de Temer recibió a las miles de personas que se acercaron con un inmenso operativo policial, lanzó gases lacrimógenos y gas pimienta para impedir lo que iba a ser el acto de una movilización multitudinaria. Mostrando su verdadera cara y bajo las excusas de los desmanes lógicos de una marcha tan multitudinaria autorizó la intervención del ejército en la represión interna hasta el 31 de mayo. En un hecho inédito de la historia reciente brasilera se refuerzan su capacidad de represión para frenar las grandes movilizaciones que vienen creciendo.

Por otro lado, ayer a la mañana, en Pará, en el norte de Brasil, fueron asesinados diez campesinos en un desalojo realizado de forma conjunta por la policía civil y militar del Estado de Pará. Más de 150 familias estaban ocupando esas tierras y reclamando que fuesen destinadas a la reforma agraria desde mayo del 2015. Si bien esas tierras estaban en proceso de expropiación, un juez estadual ordenó el operativo de desalojo que terminó con los diez asesinatos.

Según la Pastoral de la Tierra de Brasil durante el 2016 fueron asesinados 61 campesinos en conflictos en el campo. En lo que va del año ya fueron asesinados otros 26 a los que se les debe sumar los diez asesinados en Pará.

En el país más grande de América Latina se discute el recambio de la figurita que ajusta y si involucra a uno o a otro del stablishment político brasilero. Los movimientos populares con sus contradicciones y diferencias intentan frenar que el recambio presidencial sea decidido por el Congreso brasilero, una de las instituciones más corruptas del país, promoviendo las elecciones directas.

Sin embargo, como muchos de estos movimientos señalan, hasta que no se pueda discutir la propiedad de la tierra y los derechos de los trabajadores y las trabajadoras la política brasilera podrá cambiar al tirano gobernante, sin cambiar la tiranía…

¡FUERA TEMER!

¡POR ELECCIONES DIRECTAS YA!