Telefónicos: sigamos construyendo una alternativa antiburocrática y de lucha


El 18 de mayo se realizaron las elecciones generales en FOETRA Buenos Aires. Sobre un padrón de 9.517 afiliados participaron 6.554, es decir el 69%. La lista Azul y Blanca, con Osvaldo Iadarola (CGT, nucleado en el MASA) como Secretario General y Claudio Marín (enrolado en la CTA Yasky) como Secretario Adjunto, se impuso con el 73% de los votos, renovando así la gestión frente al gremio como desde hace 20 años.

Por su parte, la lista de oposición Granate Blanca (integrada por el FIT, sectores de la CTA Autónoma, el MST, la Corriente Rompiendo Cadenas y compañeros/as independientes) obtuvo el 27% de los votos, logrando un importante apoyo de los sectores críticos al modelo burocrático desplegado por el oficialismo, obteniendo de esta manera 3 vocalías (sobre un total de 31 cargos) en la Comisión Administrativa, que serán rotativas entre las distintas agrupaciones que conforman la lista. La participación de la minoría en la CA se dará por primera vez en el gremio a partir de la reforma inconsulta y express del estatuto en 2016, la cual habíamos rechazado ya que no expresa una real representación de las minorías en la CA en función del porcentaje obtenido y crea una Mesa Ejecutiva de cinco miembros, que en los hechos funcionara como “mesa chica” de la conducción, entre otros puntos.

El desarrollo de la campaña estuvo marcado por enormes diferencias entre las listas en disputa: no sólo en cuanto a recursos económicos (ya que Azul y Blanca utilizó a todo el “aparato”) sino también a nivel gremial, donde hubo negativa de permisos a los candidatos de la Granate Blanca para hacer campaña.

Ésta situación se agravó cuando las empresas bloquearon el ingreso de la Granate Blanca a los edificios, lo que impidió llegar con asambleas y reuniones informativas al grueso de los/as compañeros/as, mientras que la Azul y Blanca mantuvo encuentros sin ningún tipo de restricción. El bloqueo fue principalmente en Personal, Telecom, Movistar y Nextel y se mantuvo gracias a la complicidad y el aval de la directiva y la Junta Electoral (en su totalidad oficialista).

No obstante, en las urnas de los edificios donde la Granate Blanca cuenta con presencia de delegados y activistas se obtuvieron porcentajes que superaron el 40% en Zona Este, Norte y Oeste de CABA y en Suburbio Norte -ARSAT- y el 30%  en Suburbio Oeste y Zona Sur de CABA, mientras que el oficialismo amplió la diferencia a su favor principalmente en Suburbio Sur (donde sumó al sector de la CTA Micheli que había formado parte de la oposición en 2013), en los edificios donde se vetó el ingreso a la GB, y en algunos sectores de móviles.

Lo que se viene

Durante el desarrollo de la campaña y al consagrarse ganador, el oficialismo llamó a la  “unidad” de todos los telefónicos para “enfrentar a la derecha”. Pero el balance sobre lo actuado por la burocracia de la AyB en el año y medio del macrismo en el gobierno, va en el sentido contrario: más de 100 despidos en Nextel, vaciamiento de sectores (call centers), actas de ausentismo en Telecom para controlar y presionar a los compañeros/as que se toman licencia por enfermedad y un acuerdo paritario 2016/17 que no ha logrado ganarle a la inflación, con una pérdida del ingreso de alrededor del 15 por ciento. La “resistencia” propugnada por un sector importante de la directiva de FOETRA (referenciado con el kirchnerismo) no se ha manifestado en las calles ni en las luchas desplegadas por los distintos sectores del movimiento obrero, ausentándose el gremio en la histórica movilización de la CGT del 7 de marzo y adhiriendo al Paro General del 6 de abril de manera testimonial, sin levantar ninguna reivindicación salarial telefónica, ni dotarlo de un carácter activo. Al llamado a la unidad desde la Granate Blanca hemos respondido que unidad sí, pero para luchar por nuestras reivindicaciones.

En las próximas semanas comenzarán las negociaciones paritarias con las empresas. El contexto en que se desenvuelve está signado por una ofensiva del empresariado y el gobierno que buscan seguir depreciando el salario real de los y las trabajadoras, avanzar contra los convenios colectivos e introducir ítems de ausentismo y productividad. Esta situación impone la necesidad de poner en pie de lucha al conjunto del gremio, si no queremos sufrir un nuevo embate por parte de las patronales telefónicas.

Mientras tanto, el escenario abierto al interior del gremio luego de las elecciones nos plantea a los sectores clasistas y antiburocráticos la tarea de seguir ampliando y fortaleciendo la lista de unidad Granate Blanca, como canal de organización y como alternativa para los/as telefónicos/as, levantando las banderas de la defensa y la recomposición del salario, el convenio único, el pase a planta de los tercerizados y las 7 horas. Por un sindicato democrático, participativo y de lucha.