Y que el piberío se quede afuera: otro NO a las expresiones culturales de masas


La Renga, una de las bandas más convocantes y populares de Argentina, fue vetada para tocar en la Ciudad de Buenos Aires. Planeaba 6 shows a realizar en el Estado de Huracán los días 28 de junio al 15 de julio, pero se encontró con una nueva negativa del PRO, bajo una respuesta totalmente repudiable.

La última vez que la banda oriunda del barrio de Mataderos pudo tocar en CABA fue en 2007 en el Autódromo Oscar y Juan Gálvez donde reunió a más de 90.000 personas. En enero de 2013 fue inhabilitada para tocar en ese mismo lugar y actualmente ha sido rechazada su actuación en el barrio de Parque Patricios ya que según la policía federal no es posible controlar la venta de entradas, alcohol, estupefacientes, merchandising, y alimentos. Una respuesta ridícula que de fondo estigmatiza, criminaliza y margina al público de la banda más popular de Argentina.

Decimos que la respuesta es ridícula ya que justamente es la policía la que regentea desde la venta de alcohol y estupefacientes hasta la razzia, represión y corridas que ya en otras ocasiones terminaron con la vida de pibes y pibas que sólo asistían a un show de rock nacional. Y si bien un recital de esta magnitud llenaría los bolsillos de los efectivos policiales, el gobierno del PRO no quiere correr el riesgo de enfrentarse a hechos similares a los de Olavarría en un año electoral. Y peor aún, si suceden en la localidad fuerte de Macri, donde asumió con un discurso basado en el “control de los espectáculos” post Cromañón. La ecuación del Macrismo es sencilla y repudiable: ante “el riesgo de un nuevo Olavarría” mejor no permitir que se hagan shows masivos y que el piberío se quede afuera de todo: de una vida digna, de un trabajo digno y del acceso a eventos culturales masivos. Un doble discurso, ya que el mismo macrismo viene de dar su apoyo político a Ezequiel Galli, el intendente de Olavarría que no pagará ningún costo político por la muerte de 2 jóvenes durante el recital del Indio Solari.

En una ciudad donde se han organizado recitales masivos para otras bandas de rock, e incluso se utiliza la 9 de julio para espectáculos variados, no hay lugar para que toque la banda más concurrente del país. El gobierno de la ciudad no quiere que Larreta corra riesgo alguno, aunque vale recordar que ya salió impune de la muerte de 5 jóvenes en la Time Warp. Mientras tanto se apaga una fiesta masiva que miles esperan hace tiempo, o peor aún, proponen hacerlo en otro lugar siempre y cuando hayan al menos 4 carros de asalto, miles de policías y cientos de infantería. Es decir, darle un marco represivo y criminalizador a un encuentro masivo de jóvenes y trabajadores. Quizás uno de los pocos espacios de recreación, dispersión y encuentro, el cual el Estado se dispone a prohibir.

¡Basta de criminalizar la juventud!

¡Basta de quitarnos el acceso a los espectáculos masivos!