Del movimiento de desocupados a la organización de las y los trabajadores precarizados.


Por Marianela Navarro

A partir del año 2003, distintos grupos políticos y sociales iniciamos una nueva búsqueda, para seguir organizándonos, con independencia del estado y el gobierno. Empezábamos a construir nuevos movimientos que pusieran en cuestión aspectos nodales de la experiencia anterior como el hegemonismo, la falta de verdadera vocación unitaria entre las fuerzas de izquierda, el economicismo, entre otros elementos. Nos pusimos el desafío de construir sanamente entre distintas tendencias o núcleos políticos que compartimos un horizonte clasista común anticapitalista y antipatriarcal.

Así, en 2006, fruto de la unidad de distintos movimientos que proveníamos tanto de la experiencia del MTR como de la CTD Aníbal Verón, nacería el Frente de Organizaciones en Lucha (FOL). Ante las divisiones y lamentables fracturas en el campo popular, que había aprovechado el enemigo para avanzar sobre nuestras conquistas y organizaciones, entendíamos que era momento de reagruparnos fortaleciendo nuestros acuerdos, consignas y ejes de lucha, reafirmando nuestros principios y avanzando en la construcción de una organización en común. Por ello, el FOL es en parte resultado de ese balance crítico y se plantea revisar e intentar corregir los errores del pasado, pasando de la crítica a la propuesta, sabiendo que era posible y necesario construir herramientas unitarias de la clase, con participación de distintos núcleos de diversas tradiciones políticas, que compartíamos una perspectiva general clasista y anticapitalista.

Con mayor madurez, se comenzó a problematizar sobre la articulación entre lo social y lo político superando la lucha meramente reivindicativa, con verdadera democracia y participación de las bases. Entendimos que para eso había que avanzar con la formación política y en un debate franco y sincero de toda la militancia, dejando a un lado los dogmas y las recetas. El trabajo territorial fue adquiriendo mayor complejidad, abordando además de la problemática del trabajo, el problema de la salud, la educación, la violencia de género, la vivienda, la precarización laboral con la perspectiva de coordinar con otros sectores de la clase junto con la organización gremial del sector, impulsando la organización popular, en oposición al estado, desarrollando una virtuosa interrelación entre luchas reivindicativas y luchas políticas.
Nos hemos esforzado todos estos años por lograr articulaciones sólidas con los reagrupamientos de trabajadores ocupados y sindicatos combativos y clasistas, sosteniendo la solidaridad de clase, con una perspectiva de confluencia.

Durante toda esa época y en los años siguientes, el FOL no dejó de confrontar ni un solo día contra el gobierno y los distintos sectores capitalistas. Desde una posición Anticapitalista, nos definimos clasistas y bregamos por el desarrollo de un proyecto político con independencia política de la burguesía. Defendemos la Democracia Directa y la Acción Directa como métodos de organización y lucha.

Entendemos que en la actual etapa de acumulación de fuerzas debemos aportar a construir fuerza social y política capaz de pasar del plano reactivo al propositivo. Por ello nuestra orientación es desarrollar y ampliar nuestro trabajo territorial de manera compleja, diversificando las áreas de acción, en donde además del eje del trabajo se aborden otras problemáticas que requieren de impulsos en organización y que cuentan con potencial de acumulación para la clase trabajadora: problemas vinculados a educación, salud, vivienda, trabajo autogestionado, comunicación popular, cultura y juventud, pero además articulando dichas demandas con las causas profundas de nuestros padecimientos, en perspectiva de construir un programa amplio de reivindicaciones sociales y políticas que nos impulse a constituirnos como referencia política anticapitalista. Asimismo hemos dado pasos muy importantes en la organización contra la violencia machista, acompañando los grandes avances del movimiento de mujeres y diversos géneros que se despliega en nuestro país.

Reafirmamos que es tarea de los movimientos sociales en esta época tomar como bandera la organización sindical de las y los trabajadores precarizados en búsqueda de recuperar todo nuestros derechos como trabajadores, que el estado y los diferentes gobiernos nos han quitado, condenándonos a vivir con la mitad del valor del salario mínimo, muy lejos del costo de la canasta familiar. Para los precarizados, lo único estable es la inestabilidad, lo único permanente es la exclusión de todos los derechos sociales y laborales. Esta realidad la viven a diario millones de trabajadores en el país y en todo el continente, lo que nos obliga a desarrollar una estrategia organizativa de largo aliento que combine virtuosamente la organización sindical, el trabajo territorial ampliando nuestros ejes de acción y la construcción de una propuesta social y política bajo un programa que dé cuenta de nuestras propuestas de fondo para terminar con las causas profundas de la explotación y la opresión de nuestro pueblo.