Entre la búsqueda de inversiones y el “concierto mundial” de naciones


La fugaz visita de Angela Merkel a nuestro país (sólo estuvo 26 horas) el pasado 8 de Junio termina de completar la colección de figuritas que Macri viene acumulando. En los últimos dos meses, la gira que emprendió el presidente en búsqueda de las tan ansiada “lluvia de inversiones”  tuvo en su lista a Donald Trump y a Xi Jinping (presidente de China) entre los más destacados. En ninguno de los casos, los líderes de las principales potencias imperialistas terminaron de concretar una oferta con Macri que sea esperanzadora para los planes económicos del gobierno.  

La llegada de la mandataria alemana a nuestro país se enmarca en la disputa abierta con el presidente norteamericano por las orientaciones a seguir en el marco de la extensa crisis que aún sigue atravesando el capitalismo mundial y vio en Macri un posible aliado frente al proteccionismo que pregona la Casa Blanca. De allí que la visita se desarrollara ahora en función de los intereses alemanes y la disputa interimperialista más que en las necesidades de nuestro dependiente país.

Para el gobierno Argentino, el encuentro era importante por dos aspectos. El primero de ellos, evidentemente relacionado con conseguir inversiones a cualquier costo en este caso con la potencia económica con la que le faltaba negociar (quién constituye al mismo tiempo el cuatro “socio” comercial). El segundo, poder propagandizar tanto interna como regionalmente la vuelta de Argentina al “concierto de naciones”, contrariamente a la política exterior de “aislamiento” achacada al kirchnerismo y promover los acuerdos UE – Mercosur, inicialmente vetados por Alemania y Francia.

En cuanto al primero de los puntos, el macrismo sigue deshojando la margarita. Pese a la presencia de una comitiva empresarial, entre los que se encontraban  directivos de Siemens, el banco Berenberg, la fábrica de turbinas Voith, la energética Dea y la compañía Fresenius, no se cerró ninguna propuesta concreta. Sólo en el caso de Siemens se ratificó generar 1000 puestos de trabajo en el plazo de cuatro años. Al respecto, la mandataria alemana afirmó que en Argentina de a poco se están generando las condiciones para una mayor inversión, pero que en tal caso no iban a ser necesarias contraprestaciones por parte de Berlín. Este pedido sólo puede ser traducido en términos locales en el avance sobre las condiciones de trabajo para generar un mercado más rentable para los capitalistas alemanes, política sobre la que el macrismo viene tratando de avanzar. Esta es la condición, anticipó Merkel, para habilitar el ingreso de Argentina a la OCDE. Por otra parte, la reorientación de la táctica alemana al promover este nuevo relacionamiento – recuérdese que la propia Merkel maltrató bastante a Macri en su gira por Europa el año pasado- se vincula también con la necesidad europea de diversificar sus mercados en función de la nueva política proteccionista de Trump.  

En este sentido, buena parte de la agenda estuvo concentrada en la próxima reunión del G20 que se realizará en Hamburgo el próximo mes. La presidencia rotará el próximo año y pasará a ser de Argentina.  Las declaraciones del presidente local respecto de la necesidad de “defender el libre cambio”, confirman ese pronóstico. En el mismo sentido deben entenderse los compromisos que quedaron planteados para un futuro acercamiento del Mercosur y la Unión Europea. Sin embargo, de este modo también borra con el codo todas las gestiones realizadas en Washington.

El paso de Merkel por nuestro país es otro paso en la política del macrismo para llevar adelante la tan ansiada apertura a los capitales extranjeros en el marco de la crisis mundial. Pero lo único que ciertamente se plasmará es el reclamo de Merkel – que se alinea con el pedido del resto del imperialismo y de la burguesía local –  de avanzar sobre las condiciones de vida y los derechos de la clase trabajadora para garantizar la competitividad necesaria que aliente las inversiones. Lo demás, estará por verse, en función de los vaivenes de las disputas interimperialistas y los intereses de las grandes corporaciones mundiales. 

Finalmente, el descomunal operativo de seguridad que se montó en la Ciudad -para el que se contó con la colaboración de los servicios de seguridad internacionales- sirvió para ocultar que ese mismo día la Justicia allanó tres oficinas de la Casa Rosada en busca de documentación sobre el caso Avianca, una investigación que involucra al Presidente, a su padre Franco y al ministro Dietrich.