El fin de la “Noble Ernestina”


El miércoles 14 de junio falleció Ernestina Herrera de Noble, directora y dueña del Grupo Clarín, y una de las personas más ricas del país. Su poder y riqueza estuvieron directamente vinculados a la voracidad capitalista del holding empresario que encabezó, con participación en el terrorismo de Estado, la destrucción de su competencia y el ataque permanente contra los derechos de las y los trabajadores.
 
La historia de Ernestina como figura pública data desde 1960 cuando inicia su relación con Roberto Noble, dueño del diario Clarín. Noble era un político y empresario advenedizo que empezó su diario con la intención de ser el “house organ” del -fallido- Movimiento Desarrollista, liderado por Rogelio Frigerio padre.
Tras la muerte de Noble en 1969, Ernestina se hizo cargo de un diario que lejos estaba de tener la posición dominante que ostenta actualmente. Fue la asociación con un joven y astuto contador llamado Héctor Magnetto y el alejamiento del nucleo desarrollista lo que abrió la nueva etapa del diario.
Clarín fue un ferviente impulsor del golpe genocida de 1976 que acompañó con el despido de su comisión interna y cientos de trabajadores/as. Sin embargo, el hecho más significativo fue la adquisición -por la vía del terrorismo del Estado- de Papel Prensa, la principal productora de papel del país, en una asociación con La Nación y La Razón y la Junta genocida. Esto le dio una ventaja competitiva que le permitió convertirse en el diario de mayor tirada de habla hispana en la época, según cuenta su historia oficial. En paralelo, durante el gobierno militar, Ernestina “adoptó” dos hijos que al día de hoy, los organismos de DDHH como Abuelas y Madres denuncian que se trata de hijos apropiados de desaparecidos/as. La causa judicial al respecto fue largamente demorada y manipulada a los fines de preservar la impunidad de “la dueña”.
Clarín en democracia o la democracia de Clarín
Con la vuelta de la democracia, los gobiernos no retrotajeron la situación con Papel Prensa: por el contrario, la amenaza permanente que significaba “ponerse a Clarín en contra” llevó a Alfonsín primero pero fundamentalmente a Menem a abrirle el camino para que pudiera convertirse en un multimedio con la adquisición de radios y canales de televisión. Incluso bajo el kirchnerismo, a pesar de su enfrentamiento posterior, se habilitó la fusión de Cablevisión y Multicanal que le daba el control del 75 por ciento del mercado nacional de clave.
Solo el kirchnerismo enfrentó públicamente a Clarín tras la ruptura de su alianza durante el denominado “conflicto del campo” con las patronales sojeras por las retenciones. En ese contexto se impulsó una Ley de Servicios Audiovisual (o Ley de Medios) que limitaba la posición dominante en el mercado. Sin embargo, la falta de consecuencia del FpV, su orientación vinculada a armar “medios propios” con empresarios estatafadores y las trabas de Clarín por todos los medios hicieron que nunca se aplicara plenamente y con la llegada de Macri se desbarata fácilmente.
Ahora el macrismo sigue el camino previo de genuflexión convirtiendo a Clarín en el principal beneficiario de la pauta oficial y habilitando su ingreso vía Nextel al negocio de la telefonía.
¿Y el futuro?
En 2000 y 2004, en su tradición antisindical, el Grupo Clarín habia despedido a sus comisiones internas de prensa y gráficas. Bajo el escenario creado con el enfrentamiento con el kirchnerismo pero fundamentalmente fruto de un lento y duro proceso de organización de base, en el medio de intimidaciones y aprietes patronales, eso se fue revirtiendo. La llegada de Cambiemos y el cierre durante el verano de la planta AGR-Clarín, anticipa que otra vez serán la punta de lanza en la precarización laboral contra la clase trabajadora.
Desde ese punto de vista, la muerte de Ernestina no pone en riesgo la superviviencia del holding que ya cuenta con una camarilla dirigente forjada en décadas bajo el control de Magnetto y sus secuaces. En todo caso, la mayor amenaza para su continuidad y el “legado de Ernestina” será la competencia capitalista con las telefónicas y la adecuación tecnológica, por un lado, y la capacidad de las y los trabajadores de resistir sus ataques por el otro.
Respecto de Ernestina, a modo de conclusión, simplemente podemos afirmar: ha fallecido una enemiga de la clase trabajadora.