Hacia las PASO: alianzas, tácticas y estrategias en debate


La inscripción de las alianzas políticas para las PASO ordenó con precisión el escenario político. La fragmentación y crisis que atraviesan distintas organizaciones populares y de diversas extracciones de izquierda, expresan las estrategias en tensión y los proyectos en pugna como alternativa política frente al macrismo.

Los principales interrogantes que planteaba el escenario electoral se despejaron la semana pasada con la conformación de las coaliciones que competirán en las PASO. Las alianzas constituidas en Provincia y Ciudad de Buenos Aires, fundamentalmente, delinearon los proyectos políticos en disputa en la coyuntura, y donde el armado político de Cristina Kirchner -y su muy posible postulación como senadora bonaerense- es sin duda el hecho político de mayor gravitación en el cuadro general.

Si las formas y criterios de lucha para enfrentar el ajuste del gobierno macrista y los gobernadores, viene siendo motivo de intenso debate entre las fuerzas populares y de izquierda, mucho más aún lo es la definición de qué perspectiva y alianzas políticas oponerle como salida política a favor del pueblo trabajador.

Buenos Aires: una pelea nacional

La pelea electoral en provincia de Buenos Aires, con el conurbano como territorio decisivo, constituye el termómetro nacional de estas legislativas y su resultado definirá las coordenadas fundamentales hacia el recambio presidencial de 2019. Lo que está en juego no es un puñado mayor o menor de diputados o senadores, sino las correlaciones de fuerza y liderazgos políticos que determinarán los dos años siguientes del gobierno macrista, en los que sin duda las políticas de ajuste se profundizarán de manera drástica.

En este escenario, macrismo y kirchnerismo están interesados en una polarización excluyente que le es funcional a ambos.

Sin candidaturas de peso, Cambiemos busca nacionalizar la elección en territorio bonaerense, plantea la contraposición con el “pasado” que representa el kirchnerismo y procurará convertir buena parte de la imagen positiva de Vidal en votos a sus candidatos. Por su parte, Cristina Kirchner armó “Unidad Ciudadana”, le vació el PJ a Randazzo y lo “degradó” a una puja con Mario Ishi, en una maniobra arriesgada que puede decantar en dispersión del electorado propio, no sólo en las PASO de agosto sino también en las decisivas de octubre. La interna del peronismo vuelve a marcar la tónica general de la disputa y el kirchnerismo se juega su futuro como fuerza política en estos comicios, ya que un traspié electoral constituiría un golpe difícil de superar para su espacio.

Entre las fuerzas patronales, el intento de polarización pretende ser quebrado por la alianza 1País (Massa, Stolbitzer y Libres del Sur), afirmada en el discurso de la “ancha avenida del medio” que si no hace pié corre el riesgo de convertirse en una estrecha pasarela.

El cuadro finalmente conformado entre las fuerzas políticas tradicionales ratifica la caracterización que venimos desarrollando desde el Frente Único IR-HN y que fue premisa de construcción de Poder Popular – Corriente de Izquierda, el espacio frentista que conformamos junto a otras organizaciones compañeras para la intervención electoral. La certeza que frente a bloques patronales consolidados que anulan incluso la perspectiva de una centroizquierda de anclaje popular (ya que esa orientación está contenida en lo que expresa políticamente el kirchnerismo), resulta ineludible oponer un polo unificado de izquierda anticapitalista y de independencia de clase, que emerja como opción política alternativa a los partidos tradicionales, de cara a sectores crecientes de la clase trabajadora y el pueblo.

Alianzas, tácticas y estrategia

En este sentido, han resultado clarificadoras –en un sentido contrario- algunas alianzas constituidas en CABA que evidenciaron las tensiones en curso, que en algunas situaciones trascienden el plano táctico y esbozan implicancias estratégicas. Tal es el ejemplo de la incorporación de Ahora Buenos Aires (Patria Grande, Seamos Libres y otros) al frente hegemonizado por el PJ de CABA (Unidad Porteña), que supone un salto de calidad en la integración política subordinada de esa experiencia a las filas del peronismo (o, mejor dicho, al aparato del PJ).

La aclaración es válida porque no se parte aquí de una impugnación a priori de un acuerdo con organizaciones y sectores del peronismo de base que puedan coincidir en puntos fundamentales de un programa anticapitalista y popular en la perspectiva de construcción de una fuerza social revolucionaria.

El debate aquí es que la decisión adoptada, junto a otros indicios políticos ligados a esta resolución de la intervención de Patria Grande en CABA que la preanunciaban (adaptación programática, electoralismo exacerbado, etc.)-, supone un nuevo paso de una lenta integración al dispositivo pejotista, que por definición es enemigo de cualquier proyecto emancipatorio.

La profundidad de este giro electoral -que asume dimensiones estratégicas más allá de lo táctico- ha generado una profunda discusión en la militancia de Patria Grande, que según su propia declaración pública se opuso en su mayoría a nivel nacional a esta decisión, motorizada por la Regional CABA de esa organización.

En tanto, con otras dimensiones, se concretaron alianzas que si bien tienen otras características generan debates similares respecto a las perspectivas políticas que plantean en mediano plazo. En esta tónica se ubican los acuerdos forjados por Izquierda Popular (IP) con la Unidad Popular (UP) de Lozano y De Gennaro (Convocatoria Abierta x Buenos Aires); y de Pueblo en Marcha con Proyecto Sur de Pino Solanas y el Partido Social, denominado Sur en Marcha.

Ambos frentes plantean discusiones no sólo en los aspectos programáticos y de fuerzas que la integran -por su perfil más clásicamente de centroizquierda y sus acuerdos en otras jurisdicciones-, sino hasta incluso en el sentido práctico de alianzas que no tendrán mayor impacto en acumulación electoral.

A diferencia de estas resoluciones, desde el Frente Único IR-HN consideramos que en esta coyuntura se refuerza la necesidad de fortalecer una referencia obrera, popular, antipatriarcal y de independencia de clase, que desde nuestro punto de vista tiene  su principal expresión electoral en el Frente de Izquierda y los Trabajadores (FIT).

Son esos los puntos de acuerdo sustanciales que mantenemos con el FIT para la intervención política en la coyuntura, sin desconocer que sostenemos diferencias en otros aspectos que sabemos también relevantes (de estrategia revolucionaria, caracterización de América Latina, de métodos de construcción, etc.), pero que entendemos como secundarios a los objetivos de la participación electoral en el actual escenario nacional.

Desde nuestro punto de vista la etapa exige una intervención unificada desde la izquierda en todos los planos de la lucha de clases, incluido el electoral, como momento de acumulación específico y al tiempo subordinado a las necesidades del movimiento de lucha extraparlamentario. Es momento de aportar al fortalecimiento de una clara alternativa de Izquierda anticapitalista que exprese la voz y reivindicaciones centrales de la clase trabajadora y el pueblo.

Esta orientación general es la que viene desarrollando Poder Popular como herramienta frentista que crece, se consolida y sigue abierta a todas las organizaciones y militantes independientes que coincidan con este posicionamiento y con el programa desde la cual participaremos con candidaturas propias en las listas únicas del FIT en diferentes jurisdicciones, para aportar a la construcción de una salida política obrera, popular y socialista, frente al ajuste del gobierno de los CEO´s.