Consejo del salario: marchemos contra un nuevo acuerdo de miseria


Empresarios, gobierno y burocracia sindical quieren imponer un nuevo Salario Mínimo por debajo de la línea de pobreza

El Consejo del Salario, que nuclea a gobierno, empresarios y sindicalistas, se reunirá el próximo martes 27 de junio para discutir el nuevo Salario Mínimo, que actualmente es de $8.060.Allí, el gobierno de los CEOs tratará de imponer un nuevo ajuste, acorde a su proyección para las paritarias en curso: ante una pérdida salarial de al menos 10% en 2016, y una proyección inflacionaria no menor al 27% para este año, el gobierno busca un techo del 20% para los sueldos y un SM de $9,670. Desocupación e inflación; un gobierno ajustador y una burocracia sindical cómplice. Pobreza para muchos y dietazo para la camarilla dirigente. Los enemigos de la clase obrera repartiendo miseria.

Según el INDEC, uno de cada tres argentinos es pobre. A esta realidad no escapan los trabajadores ocupados, ni siquiera los que poseen empleos “en blanco”, ya que entre un tercio y la mitad de los convenios colectivos permanecen debajo de la línea de pobreza, que oscila entre los $14.100 y los $15.300. Lógicamente, mucho peor es la situación de los trabajadores informales, precarizados o desocupados. Mientras el ritmo de los despidos no cesa, el poder de negociación de los trabajadores disminuye. Con cifras oficiales de desempleo de un 9,2% en términos nacionales, que en el Gran Buenos Aires llegan a un 11,8%, el gobierno encuentra terreno fértil para ajustar los salarios y poner en discusión convenios colectivos y derechos adquiridos. Con la perspectiva a mediano plazo de establecer paritarias diferenciadas por región y tamaño de empresa, el gobierno y las patronales avanzan en lo inmediato intentando aplastar nuestro salario. La aspiración de Cambiemos, mediante el ministro Triaca, es la de imponer un salario mínimo de $9.670, apenas un 20% por encima de los insignificantes $8.060 actuales.

La miseria en números

Teniendo en cuenta que según cifras oficiales, una familia tipo, propietaria, en CABA necesita $15.300 al mes para sobrevivir; cifra que incluyendo alquiler se eleva a $23.000, el salario mínimo proyectado resulta una condena a la miseria para millones de trabajadoras y trabajadores de todo el país, incluso para quienes poseen empleo formal. Esta situación se agrava notablemente para los trabajadores precarizados, que perciben en promedio cifras cercanas a la mitad del salario mínimo, o para quienes acceden a programas de empleo que la propia cartera laboral promueve, con ingresos también estancados en la actualidad en $4.030, un 40% por debajo de la canasta de indigencia, cifrada en $5.800.

Mientras la pobreza se extiende; mientras los alimentos aumentan de manera descontrolada (los alimentos suman más de un 40% interanual; la leche, acumula un 60%); mientras la desocupación se expande con impunidad empresarial, como ocurre en el caso de Pepsico, hay quienes garantizan sus privilegios. Los bancos, las patronales del agronegocio, y los monopolios de servicios incrementan exponencialmente sus ganancias. Por otro lado, la camarilla dirigente acaba de establecer un nuevo dietazo para los representantes del Congreso, que se suma al de fines de 2016 y, en este caso, implica sobresueldos de hasta $40.000. Cabe señalar que desde la bancada del Frente de Izquierda (FIT) se intentó anular ese escandaloso aumento, aumento que contó con la férrea defensa del FpV y Cambiemos en diputados, sumando 141 votos entre ambos bloques para sostenerlo. Algo similar ocurre en las legislaturas locales, a la hora de votar presupuestos de ajuste. Allí, como en el caso de la defensa del dietazo, la grieta no parece ser tal.

La burocracia sindical: entre la complicidad y la pasividad

En este panorama, la burocracia sindical de la CGT sigue sosteniendo la tregua. Tras el masivo paro general del 6 de abrilimpuesto por las bases, paro que fue activo gracias a la izquierda y los sindicatos antiburocráticos, la central guardó un prudente silencio y no insinuó nuevas medidas, pese al agravamiento de las condiciones de vida y trabajo. A su vez, las CTA postergaron sin fecha una marcha federal anunciada el 1ro de mayo en la Carpa Docente con 50 días de antelación. Todo indica que desde el sector que encabeza Yasky, las urnas y el “vamos a volver” son la única estrategia y la principal consigna.

Frente a este escenario, los sectores antiburocráticos del sindicalismo, las organizaciones sociales y las fuerzas políticas de izquierda debemosplantearnos la impostergable tarea de impulsar de manera articulada una agenda de movilización. Para ello, será necesaria la mayor unidad de acción en las calles, exigiendo la continuidad del paro general a las centrales sindicales, sin por ello relegar nuestra independencia política en tanto trabajadores y trabajadoras. Es indispensable rechazar el salario de miseria que pretende consagrarse este 27 de junio. Un conjunto de organizaciones sociales, sindicales y políticas, están proyectando una movilización frente al Ministerio de Trabajo para ese día. Necesitamos retomar la capacidad de movilización mostrada en el histórico mes de marzo para poder frenar el ajuste, los despidos y el ataque a nuestras condiciones de trabajo.

POR NUESTROS SALARIOS Y NUESTROS DERECHOS: VAMOS POR UN SALARIO MÍNIMO IGUAL A LA CANASTA FAMILIAR; NO A LA REFORMA LABORAL Y PREVISIONAL;

UNIDAD DE LA CLASE TRABAJADORA CONTRA LOS DESPIDOS Y EL AJUSTE;

POR UN PLAN DE LUCHA CON PARO GENERAL.