PepsiCo tomada contra los despidos y el fraude laboral


En una masiva asamblea, los obreros y obreras de la Alimentación, despedidos luego de un vaciamiento fraudulento con complicidad del Ministerio de Trabajo y el sindicato que dirige Daer, definieron tomar la planta de Florida en defensa de sus puestos de trabajo.

El 20 de junio los 600 trabajadores y trabajadoras de Pepsico se enteraron por un cartel que quedaban en la calle. La empresa orquestó un vaciamiento con la complicidad del Ministerio de Trabajo y la burocracia sindical de la Alimentación. De un día para el otro se dibujó un Preventivo de Crisis, como recursos legal para poder avanzar con el cierre de la fábrica. Los obreros que venían denunciando el vaciamiento de la planta desde hace tres años, exigieron al sindicato un paro general para enfrentar lo que era una pantomima para saldar administrativamente los despidos ilegales. El gremio se contentó con la oferta de la empresa de indeminizaciones al 200%, lo que lógicamente generó presión en muchos de los trabajadores y trabajadoras de la fábrica. Además, la conducción sindical aprovechó la oportunidad para marcar al activismo de una planta que desde hace años defiende las condiciones laborales, y en lugar de atacar a la empresa, en cada ocasión que pudo cuestionó el rol de la Comisión Interna de manera macartista y justificatoria del vaciamiento patronal y se negó a impulsar medidas de lucha concretas.

El grueso de los trabajadores se movilizaron y definieron en la mañana del lunes tomar la planta. Mientras cientos de gendarmes se apostaban sobre la Panamericana a la altura de la calle San Martín, donde supuestamente se iba a producir un corte para denunciar los despidos, los trabajadores tomaron la planta en el barrio de Florida para defender sus puestos de trabajo.

Este es un ataque no sólo contra las 600 familias que Pepsico pretende dejar en la calle sino que es parte de una avanzada general sobre las condiciones laborales del conjunto de la clase trabajadora, como ya se demostró en AGR Clarín. Para esto, las patronales cuentan con el aval explícito del Ministerio de Trabajo y el gobierno de Macri, que utiliza cuanta oportunidad tiene para atacar los convenios colectivos de trabajo, las leyes laborales y hasta incluso a los abogados y jueces que los defienden, como sucedió semanas atrás cuando los trató de “mafiosos” por defender los derechos constitucionales de la clase trabajadora.

A esto se suma el nefasto rol de la burocracia sindical, como en este caso del sindicato de la Alimentación dirigido por Rodolfo Daer, quien ya negoció los derechos laborales durante los años noventa cuando era secretario general de la CGT y de quien aprendió su hermano Héctor, uno de los triunviros que en la actualidad garantiza la tregua al gobierno de Macri.

La semana pasada se conocieron 600 nuevos despidos en Atucha, hoy 30 en la gráfica FANGRAF que también cerróy esta semana sesionará el Consejo del Salario en donde se concretará una nueva entrega de parte de la burocracia sindical (ver http://frenteunico-hn-ir.org/2017/06/25/consejo-del-salario-marchemos-contra-un-nuevo-acuerdo-de-miseria/ ) que repecutirá sobre las paritarias que aun se encuentran abiertas y en los planes sociales, a los que el gobierno pretende aplicarle el mismo ajuste salarial que al conjunto de la clase trabajadora.

En este contexto, son de suma importancia los ejemplos de quienes enfrentan los despidos organizándose desde sus lugares de trabajo como los obreros y obreras de Pepsico que definieron tomar la planta. A su vez, resulta imprescindible la coordinación por abajo de quienes están dispuestos a salir a la calle a luchar y a enfrentar con medidas de acción directa el programa común del gobierno y los empresarios.