WalMart Sarandí: despidos y marcha atrás


A principios de esta semana, la empresa WalMart anunció el despido de 55 trabajadores y trabajadoras de la sucursal de Sarandí, Avellaneda, varios de ellos/as con más de 15 y 20 años en la empresa.

La noticia llegó de un día para otro cuando se presentó el gerente con una escribana en la puerta del hipermercado con una lista de despidos. La empresa venía intentando avanzar con medidas de flexibilización laboral, e hizo firmar al resto de los/as empleados/as que aún mantenían sus puestos trabajo -aunque amenazados por la situación de sus compañeros/as- contratos donde se incluían horarios rotativos, mayor cantidad de tareas, etc. Saliendo así del convenio colectivo de trabajo para ir por uno marcado por la productividad de la empresa.

Los/as empleados y empleadas tomaron la sucursal en respuesta para exigir que se revierta esta situación acompañado por un paro de 48hs.

El miércoles 29, tras una intensa campaña de difusión, consiguieron tener una audiencia en el Ministerio de Trabajo donde se aceptó la conciliación obligatoria, se revirtieron la situación de los 55 despidos y la firma de contratos bajo presión, llevando la situación a foja cero por 15 días.

Esto fue posible gracias a la lucha organizada de las y los trabajadores/as, el contacto con otros/as delegados/as de los WalMart del país y de otros países de la región, y la inmediata difusión de este conflicto ya que sin duda le pesó la prensa de estos días a la empresa extranjera.

Este ataque contra los y las trabajadoras de WalMart se suma a la de los 600 despidos en Pepsico a principio de la semana pasada, otros 600 en Atucha, 25 en la gráfica Fangraf y los 380 en AGR Clarín a principio de año, mostrando la avanzada de las empresas, que cuentan con el aval del macrismo, para imponer un fuerte ajuste sobre las condiciones laborales del conjunto de la clase trabajadora: empeorar la contratación, aumentar la flexibilización laboral, tener salarios por debajo del índice de inflación, avanzar con despidos y cierres.

Es importante enfrentar el ajuste y los despidos organizándonos en nuestros puestos de trabajo, llamando a la difusión y rodeándolos con la máxima solidaridad, forjando la unidad de los trabajadores/as en la perspectiva de desarrollar por abajo un plan de lucha y un paro general que obligue a gobierno y empresarios a no despedir ni suspender, y que la reducción de la jornada laboral sea sin afectar el salario de los/as trabajadores y trabajadoras.