Fusión Cablevisión-Telecom: cuadrúple negociado y reforzamiento del monopolio


Ambas empresas anunciaron que sus directorios aprobaron la convergencia que entrará en vigencia a partir del 1 de enero de 2018.

La fusión entre Cablevisión -holding escindido formalmente ya del Grupo Clarín pero controlado por los mismos accionistas- y Telecom les brindará la posibilidad de otorgar el llamado cuadrúple play: telefonía fija, móvil, internet y televisión por cable. Esto será posible gracias a la desregulación que estableció el gobierno para que las telefónicas pueden entrar en el mercado del cable, algo que la Ley de Servicios de Comunicación Audiovisual impedía.

De este modo, Magnetto adquirió en 2015 a precio de feria Nextel y ahora absorberá a Telecom y a Arnet, que era proveedora de internet, por lo que concentrará una cartera de 25 millones de clientes -el 36 por ciento del mercado- y con una competencia reducida solo a dos: Claro del mexicano Carlos Slim y la española Telefónica.

La fusión está orientada justamente a pisar fuerte en un contexto de apertura del mercado a jugadores que superan ampliamente la facturación del holding. Es, por tanto, una jugada de preservación y ofensiva al mismo tiempo. Para eso, cuentan con el aval del gobierno para avanzar en ese camino. Si bien la fusión todavía debe ser aprobada por el Enacom, se descarta que este organismo -que Cambiemos convirtió en una mera formalidad- le dará luz verde.

En términos de la tan mentada “libertad de expresión”, basta señalar que la principal empresa de cable, telefonía e internet ostentará posiciones dominantes también en la producción de papel (Papel Prensa), la prensa escrita (Clarín), televisión abierta y radio. Es decir, el cuadrúple play, además de significar un fabuloso negocio, será un verdadero cerrojo a la comunicación y a la libertad de prensa.

Cambiemos, por supuesto, requiere de un poderoso monopolio informativo para poder construir un discurso hegemónico de sentido común que legitime las medidas de ajuste, invisibilice la represión y estigmatice a quienes protestan.

Las y los militantes de las organizaciones populares junto con las y los trabajadores de prensa deberemos oponer una comunicación al servicio del pueblo que refleje la organización y lucha contra el ajuste y la represión, y quiebre el cerco mediático.