Compañera Maite Amaya ¡¡Hasta la Victoria Siempre!!!


El pasado 13 de junio se nos fue físicamente la entrañable Maite Amaya. “La Maite” era de esas compañeras que se hacía querer, que todas y todos respetábamos, una referenta “feminista, trava, piquetera y libertaria” que hizo enormes aportes a todo el campo popular y a las organizaciones cordobesas. Se nos fue un martes 13, como si se tratara de una broma de mal gusto.

Ya no la veremos en cada marcha con el megáfono, agitando en cada movilización. Los piquetes ya no serán lo mismo sin su presencia, sin su humor característico. Pero tenemos la certeza de que la “La Maite” seguirá viva en la memoria de cada compañerx. Es nuestra responsabilidad mantenerla viva en la lucha, recuperar su práctica y sus palabras para que lo que nos enseñó en vida, sea enseñanza para los tiempos que vendrán, para seguir dialogando con ella.

Miles de anécdotas quedan en nuestra memoria, como el día que nos llevaron en cana y en la concentración para exigir la libertad de nuestrxs compañerxs, Maite llegó con un brazo enyesado y con una escoba en la otra mano. Claramente la escoba no fue usada para barrer, sino que sirvió para golpear uno por uno a los policías del cordón de seguridad frente a la comisaria, mientras les cantaba “estudiar, aprender, para cana nunca ser”.

Esa era Maite, una militante incansable que participó en conflictos estudiantiles, en el movimiento antirrepresivo, en la defensa de derechos de las travas, en la lucha feminista, en cuanto conflicto hubiese en Córdoba y en el país.

Su pérdida es un duro golpe para todo el campo popular, para la corriente anarquista a la que adscribía y especialmente para la FOB, organización donde volcó su militancia en los últimos años, entregando su vida. Desde el Frente Único Izquierda Revolucionaria Hombre Nuevo y desde las organizaciones de base en donde intervenimos, acompañamos el dolor de lxs compañerxs de la FOB.

Con tristeza infinita, despedimos a esta gran compañera, una “paloma negra” que andará volando quién sabe por dónde, sembrando semillas de rebeldías en cada rincón donde despliegue su vuelo. Construyendo desde sus ideales libertarios ese mundo nuevo por el que entregó su vida durante sus 36 años.