Todo lo que el poder odia: La lucha de las mujeres en Córdoba


Durante junio se vivió en Córdoba la huelga más importante de trabajadoras y trabajadores del transporte. Choferes y trolebuseras encararon una histórica huelga contra la intervención del sindicato, por mejores condiciones laborales y reapertura de paritarias. Sin embargo, la respuesta del gobierno cordobés junto con las patronales y la complicidad de la burocracia sindical, fue el despido de 160 laburantes. La lucha sigue.

En la planta de trabajadores/as del transporte, sólo el 6% son mujeres, esto representa unas 200 trolebuseras. La desigualdad de género en este sector es abismal. A su vez, el convenio colectivo de trabajo no incorpora reclamos tan sentidos como guardería o día femenino. Las trolebuseras son las que trabajan en peores condiciones, las que reciben insultos en la calle o por parte de usuarios, por el sólo hecho de ser mujeres.

Frente a uno de los mayores conflictos del transporte en la historia de Córdoba, las trabajadoras jugaron un rol importante en la organización de la lucha, manteniendo la firmeza combativa y con el envión del triunfo de la Lista Unidad en la elección de la Junta Interna de TAMSE Trolebuses (empresa estatal) donde asumieron como delegadas Erica Oliva y Sonia Beas; conformándose  así como parte de un sector de trabajadores/as combativos/as que se enfrentó a la burocracia de su propio sindicato y que hizo valer las voces de las compañeras. Como era de esperarse esto no fue bien recibido por la burocracia machista, ni por las empresas ni el gobierno.

El saldo fue que 60 de los 160 despidos sean para las trolebuseras en un intento de disciplinar a las mujeres luchadoras. Los medios de comunicación hegemónicos jugaron un rol nefasto, reforzando su mirada misógina y machista que alimenta estereotipos y desigualdades en el imaginario social. Durante días dedicaron sus producciones a atacar a los y las trabajadores/as del transporte, deslegitimando la lucha, caldeando un estado de violencia y sobre todo realizando un especial tratamiento para con las trabajadoras de trolebuses.

Es claro que al poder le molesta cuando nos organizamos y defendemos nuestros derechos, mucho más si las mujeres ocupamos un rol protagónico, en un sindicato que se espera que sea «conducido por hombres, burócratas y machistas». Así es que dedicaron una buena parte de su programas a la difusión de videos que mostraban a las trabajadoras bailando y comentarios que no hacían más que exponerlas a reacciones violentas y misóginas. Todo en un intento por ridiculizar su lucha, haciendo uso de todos los prejuicios machistas que estaban a su alcance.

La respuesta a la huelga vino como una encerrona de todos lados. Desde el gobierno nacional, pasando por el provincial, hasta el municipal bajo el ala de los empresarios y la burocracia sindical, el mensaje fue claro: disciplinar para flexibilizar. Por eso es que, anticonstitucionalmente, se aprobó en la Legislatura prácticamente por unanimidad una ley que declara “servicio esencial al transporte”. Una ley que va en contra del derecho a huelga de trabajadores y trabajadoras, declarando al transporte un servicio esencial y que por tal razón cualquier medida de lucha, deberá ser anunciada con 5 días de anticipación amenazando con la cárcel a quienes no respeten este proceso burocrático del Estado.

El conflicto sigue abierto, todavía en conciliación obligatoria. Mientras tanto, desde la patronal se han realizado nuevas suspensiones a trabajadores del transporte.

Nuestra respuesta como trabajadoras, debe ser contundente y en las calles.

¡Abajo la ley antihuelgas en el transporte! ¡Basta de despidos!

¡Cumplimiento de los derechos laborales para las/os trabajadoras/as!

¡Por un convenio colectivo que incluya los derechos de las mujeres!

¡Reincorporación de las compañeras y compañeros!

¡Basta de violentar a las luchadoras! ¡Basta de violencia machista y misógina en los medios de comunicación!

¡Apertura de paritarias!