“Welcome to Hell”: Macri y su gira por el G20


En la ciudad de Hamburgo, Alemania, se ven aún rastros de las fogatas y se sostienen todavía algunas barricadas. Miles de manifestantes antiglobalización y anticapitalistas se enfrentaron durante dos días a la policía local que se desplegó para custodiar la cumbre del G20: naciones industrializadas y aquellas denominadas “emergentes” que conforman el Grupo de los 20. Mientras la anfitriona Angela Merkel daba la bienvenida a los mandatarios enfatizando los que serían los ejes centrales durante la cumbre -el comercio, la lucha contra el cambio climático, el desarrollo de África y el empoderamiento de las mujeres- unas 100 mil personas con el lema “Welcome to Hell” luchaban en las calles para manifestar su repudio a este encuentro, incendiando coches de lujo, apedreando a la policía, armando barricadas y sitiando los edificios y hoteles donde se alojaban los visitantes.  Cerca de 20.000 efectivos policiales participaron del operativo de seguridad, carros hidrantes, helicópteros, un avión, perros y caballos entrenados puestos a disposición no pudieron impedir las protestas que dejaron un saldo de 159 policías heridos y decenas de manifestantes detenidos.

El derrotero de Macri

El presidente Mauricio Macri comenzó su paso por Alemania subiéndose al escenario del Global Citizen Festival. Tras recurrir al desgastado chiste malo sobre sus virtudes para el canto y el baile, Macri –acompañado de Shakira- habló para la multitud y dijo que “hoy tenemos que educar a nuestros niños para trabajos que ni siquiera existen”. O el nivel de cinismo es enorme, o en un intento por hablar del futuro un acto fallido llevó al presidente a describir la situación de la Argentina actual. Sea cual fuera la opción, lo cierto es que durante su intervención en la Cumbre, se mostró una vez más servil y lacayo de las potencias mundiales. Y se enorgulleció -como un alumno que le entrega a su maestro los deberes completos- de todo lo que se viene haciendo en nuestro país en función de “impulsar un crecimiento sostenido y las reformas”. El plan de reformas neoliberales en Argentina va a todo vapor, el presidente no quiere dejar dudas al respecto y tras las elecciones se le dará un comprometido y militante nuevo impulso.

Suspendidas las reuniones formales bilaterales con Teresa May y con Emmanuelle Macron, Macri logró de todos modos conversar informalmente con este último acerca de los posibles acuerdos UE – Mercosur, largamente trabados por los intereses de los sectores agrícolas europeos, aunque sin resultados concretos. Con la primera ministra del Reino Unido, Theresa May la reunión no se realizó finalmente, a pesar de que Marcos Peña se empeñara en garantizar que el tema Malvinas no sería abordado.  Sí logró reunirse con los presidentes del Consejo Europeo, Donald Tusk; de la Comisión Europea, Jean-Claude Juncker; y de Sudáfrica, Jacob Zuma; el premier de Singapur, Lee Hsien Loong; y el de la India, Narendra Modi.

Abanderado de la derecha latinoamericana, en sus intervenciones Macri no perdió oportunidad de desplegar su crítica cínica y desvergonzada hacia el gobierno de Maduro en Venezuela, diciendo que “no se respetan los derechos humanos y peligra la paz social que todos los que estamos acá pregonamos”, mientras no tuvo empacho en reunirse con el presidente de Turquía Recep Erdogán con quien conversó sobre la posibilidad de agilizar las negociaciones para un acuerdo de libre comercio entre el Mercosur y Turquía. Macri sostuvo que “el comercio actual es nada frente al potencial que tenemos”, y que para Argentina, Turquía “también es un socio estratégico”. El presidente argentino – que no cesa de atacar al pueblo y gobierno venezolano-, no manifestó ninguna preocupación en torno a la situación interna en Turquía donde el pueblo turco se ve sometido a una sistemática agresión y política persecutoria encabezada por las fuerzas represivas del Estado -policía, gendarmería, fuerzas armadas, servicios de seguridad-; tampoco por el rol de este país en Medio Oriente – su financiamiento y apoyo a grupos terroristas- y su persistente actitud negacionista y falseadora de la verdad histórica en relación al genocidio armenio, sus ataques al pueblo kurdo, entre muchas otras violaciones a los derechos humanos que se llevan adelante en ese país. Los amigos del imperialismo nada tienen que reclamarse y pueden sentarse a hacer buenos negocios juntos, contando sus billetes chorreantes de sangre y lodo.

Como cierre de su paso por tierras germanas, el Presidente argentino se trasladó hasta el Puerto de Hamburgo para celebrar el Día de la Independencia a bordo de la Fragata Libertad. Nada más triste y grosero podíamos esperar que una celebración de la Independencia argentina en el marco de una manifestación servil de dependencia hacia las grandes potencias. Por suerte no hizo allí su discurso en inglés, lo que hubiera sido el colmo del descaro.

Cambio climático o esperando otros vientos

Los países del G20, exceptuando a Estados Unidos, acordaron en la Cumbre que la implementación sobre el cambio climático de París es innegociable. En la declaración final del bloque condenaron la decisión unilateral de Estados Unidos de romper con el pacto. La prepotencia imperialista de Trump no faltó en la Cumbre, aunque el ríspido encuentro con Putin dejara un sabor amargo al magnate norteamericano.

Bien sabemos que nada de estas declaraciones modificará en la práctica las acciones de las grandes potencias industriales que siguen saqueando nuestros recursos y riquezas naturales, contaminando y destruyendo el planeta y -con él – el futuro de nuestros pueblos. Los tan mentados acuerdos comerciales tampoco garantizarán mejores condiciones de vida para los y las trabajadoras en tanto sea la lógica del capital la que domine a nuestras naciones. Nada podemos esperar del imperialismo más que guerras, expoliación y opresión.

Por eso, saludamos gratamente las manifestaciones de repudio que se realizaron en Hamburgo y nos preparamos aquí, en el sur del sur, a darles su merecido “saludo” el año próximo cuando pretendan realizar la cumbre en nuestras tierras.