Macri en la Rural: la oligarquía en su salsa


El presidente participó del tradicional evento anual de la Sociedad Rural Argentina (SRA) que, naturalmente, lo recibió con fuertes elogios. Prometió todavía más beneficios para uno de los sectores más concentrados de la economía.

Mauricio Macri asistió a la Sociedad Rural para pronunciar ese discurso tan tradicional en la investidura presidencial de nuestro país y que da cuenta de cómo la misma ha estado históricamente sometida a los reclamos de la oligarquía. Sin embargo, en el caso del líder de Cambiemos, poco le preocupa el sometimiento hacia sectores del campo ya que es casi su “representante natural” como viene demostrando en un año y medio de gestión.

Para muestra el presidente comenzó su alocución en el predio -que la entidad rural se apropió y mantiene de forma ilegal- con un homenaje al Momo Venegas, el fallecido secretario general de los peones rurales y, probablemente, uno de los mayores exponentes del sindicalismo patronal en nuestro país. Por eso su recuerdo corre exclusivamente por cuenta de funcionarios y empresarios. También mencionó a Ricardo Burayile, uno de los representantes sojeros que encabezó el conflicto por la 125 y quien hoy se encuentra en su gobierno.

Luego Macri agradeció al campo por respaldar su gestión y por su supuesto papel pujante en la economía con una cosecha record en cantidad de toneladas. Lo que se olvidó de señalar el presidente es que, gracias a la quita de retenciones, hubo una transferencia del Estado al sector agrario de entre $50mil y $70 mil millones y que la recaudación producto de la “cosecha récord” fue menor a los $16mil millones (es decir $4 de cada $5 se perdieron) y que esto no se vio complementado con un aumento o creación de puestos de trabajo.

Por si fuera poco, el mandatario prometió una reforma impositiva que otorgará mayores beneficios al sector y, por supuesto, avanzar con la reforma laboral que barra con todo derecho y legislación existente, incluso a pesar de que los trabajadores y trabajadoras rurales tienen los peores pagos y son quienes realizan las jornadas laborales más extensas.

De este modo, la agenda presidencial deja en forma absolutamente clara las prioridades de Cambiemos: mientras a las y los trabajadores de Pepsico se los reprime y se computan de a centenares de miles los despidos en todo el país, los sectores concentrados de la economía aumentan en forma exorbitante sus ganancias y serán beneficiados con la oleada de reformas neoliberales que el gobierno quiere aprobar después de octubre.

Es necesario preparar una respuesta contundente de las y los trabajadores en todos los terrenos para frenar la embestida anti-obrera del macrismo y sus aliados.