A Dios rogando…


A esta altura, quien haga un análisis honesto de la gestión macrista, no puede concluir otra cosa que no sea reconocer el carácter ajustador y represivo del gobierno, ambas cualidades “in crescendo” y sin vistas de modificarse. Quien crea otra cosa (y no sea funcionario/a del gobierno) es un verdadero devoto. Y crédulo, más cercano a buscar respuestas arrodillado que soluciones organizado y en pie de lucha.
Sobrados ejemplos dan muestra del avance sobre nuestros bolsillos y sobre nuestras libertades y derechos. Es allí el vértice donde se tocan “Pepsico” y “El Polaquito”, por citar los casos más recientes y resonantes (pero donde también se explica todo el resto de políticas gubernamentales). Si las fábricas cierran es porque han perdido rentabilidad, o porque no hay garantías jurídicas, o porque a los laburantes se les da por reclamar lo que les corresponde. Y también por culpa de la izquierda, claro.

Si aumenta el desempleo, la pobreza, la indigencia y el hambre, las personas que quedan literalmente en la calle, es porque faltan emprendedores, creativos y porque “acá no labura el que no quiere”, porque “hay muchos extranjeros”, o porque son opositores que en realidad están utilizando su miseria para “hacer política”. Y no nos olvidemos, por culpa de la izquierda que protesta por todo, claro.

El cinismo (y muchas veces la frivolidad) con el que se abordan estos temas en los grandes medios enmascara las operaciones de prensa en busca de un consenso social que la burguesía requiere para avanzar con las reformas.
Complementariamente, el resto de los partidos patronales depositan también toda expectativa (campaña en realidad) en la fe. O en la mística. Bajo el velo de un supuesto “todo o nada”, “avanzar o retroceder”, “profundizar el cambio” o “poner el freno”, se sobredimensionan las posibilidades del voto y de un senador/a o diputado/a más o menos, como si ello fuera a cambiar verdaderamente algo.

Lo decimos aquí y ahora. Ningún resultado electoral de las PASO ni de va a modificar de fondo la agenda de la burguesía. Tanto Massa como Cristina han dado sobradas muestras de su lealtad y pertenencia a una clase, la de los dueños de todo, la de quienes nos gobiernan, la de quienes “se la llevan en pala”, la de quienes viven de nuestro trabajo.

Nuestro corazón late rojo y a la izquierda

Mientras los despidos se acumulan, los sueldos pierden frente a los tarifazos y la inflación no cesa, los y las trabajadores/as resistimos y nos organizamos afrontando todas las dificultades. Resulta imprescindible la unidad de la vanguardia obrera, el movimiento de desocupados combativo y de las más amplias masas, pero también de una herramienta política de y para la clase trabajadora. Desde el FU Izquierda Revolucionaria – Hombre Nuevo apostamos a ello, y desde allí es que creemos que la Corriente de Izquierda Poder Popular puede constituir un espacio que aspire a ello.

No somos ingenuos. Sabemos de sobra que la fuerza para lograr cambios de fondo está en la calle, y no en el parlamento. Vamos así a las elecciones como forma de amplificar un mensaje, como un instrumento más a usar para instalar en el debate público, la agenda del pueblo trabajador. Vamos así a elecciones con nuestras banderas políticas propias. No diluyendo nuestra condición con discursos edulcorados que apelan a un sujeto “votante”, “ciudadano”, “individuo”… No. Nuestra identidad es de clase. Somos trabajadores y trabajadoras.

No diremos jamás que para resolver un problema, sobre todo los más acuciantes, hay que “saber elegir”, “votar mejor”, “esperar 4 años”, aceptar “el juego de la democracia”…

Tampoco esconderemos nuestros posicionamientos políticos para no quedar a contracorriente de un “sentido común” a imagen y semejanza de la ideología dominante.

No disimulamos el apoyo al pueblo de Venezuela y a su gobierno en momentos en que la ofensiva imperialista intenta acabar con el proceso más avanzado de la región de los últimos 20 años. No especulamos con votos cuando tenemos plena conciencia de que el capital y el imperialismo avanzan sobre Nuestramérica. No evadimos afirmar sin titubeos que es imprescindible la unidad de los y las revolucionarios/as y dar una lucha nacional y continental si queremos verdaderamente conquistar nuestra definitiva independencia.

En este agosto en el que se hermanan los héroes de Trelew con el General San Martín, nos reconocemos también en ese mismo y contínuo proyecto de emancipación continental, forjado en la participación y organización popular. Reivindicamos a San Martín y su ejército libertador, que no era otra cosa que un pueblo en armas. Gritamos ¡PRESENTES! a viva voz al recordar a cada uno de las y los revolucionarios fugados del penal de Rawson, brutalmente asesinados por la dictadura de Lanusse.

Nuestro corazón late rojo y a la izquierda.
Nuestro esfuerzo y voluntad saben que uno, solo, no vale nada.
Nuestro camino es hacia el derrocamiento del orden capitalista y la construcción del socialismo, y hacia allí vamos, adelante, con todas las fuerzas de la historia.