CON LAS CARTAS ECHADAS


El ajuste se sigue descargando con fuerza sobre la clase trabajadora. En las últimas semanas, PepsiCo fue la cara visible de una realidad que se repite a diario en todo el país, con cierre de fábricas, despidos, caída del poder adquisitivo de los salarios, aumento de la pobreza… Realidad que se ve recrudecida en los sectores más castigados de la sociedad, entre quienes ya estaban desocupados/as o precarizados/as. El gobierno de Cambiemos, desde luego, juega siempre para las patronales: el ministerio de Trabajo da vía libre a cuanta maniobra fraudulenta promuevan las empresas, mientras que las fuerzas represivas están dispuestas, en todo momento, a descargar palos y gases contra los trabajadores y trabajadoras que pelean en defensa de sus derechos.

En este marco, el domingo 13 de agosto se llevarán adelante en todo el país, las elecciones Primarias, Abiertas, Simultáneas y Obligatorias (PASO) de cara a la elección legislativa de octubre. Con la campaña electoral se pone de manifiesto la hipocresía de todas las fuerzas políticas que promueven el ajuste.

El oficialismo, por ejemplo, a instancias de su asesor estrella, Durán Barba, se ha propuesto “no hablar de economía durante la campaña“. Insisten, en cambio, con la exitosa fórmula de despotricar contra la “pesada herencia” y dar difusión a los escándalos de corrupción de la gestión kirchnerista, como si los actuales funcionarios no fuesen tanto o más corruptos que los anteriores.

Por el lado de la oposición, el PJ llega a la elección desarticulado, sin una figura que haya logrado aglutinar a la tropa a nivel nacional. En provincia de Buenos Aires, “madre de todas las batallas“, el peronismo va repartido en tres listas, que encabezan Cristina Fernández, Massa y Randazzo. En la no tan ancha “avenida del medio” Massa y un desdibujado Randazzo, cada uno a su manera, hacen malabares para diferenciarse del macrismo y del kirchnerismo. Algo similar a lo que intenta Lousteau, con un perfil indisimuladamente oficialista, en la ciudad de Buenos Aires. Cristina Fernández, desde su armado propio, por fuera del PJ, es quien busca instalarse como la principal referencia de oposición al gobierno nacional, poniendo en el centro de su campaña a los “ciudadanos de a pie” que han sido castigados por las políticas del macrismo. Omite señalar, desde luego, que los legisladores de su bloque han sido, junto a los del massismo y el resto del PJ, quienes le han votado decenas de leyes a Cambiemos, dando su aval a las políticas de ajuste y entrega.

 

En perspectiva. Elecciones y después

La guerra de pronósticos y encuestas no tendrá fin sino hasta el día de la elección. Y sin mediar descanso, desde la misma noche del domingo se abrirá una nueva tanda de supuestos y proyecciones de cara a octubre y lo que se vendrá después. Más allá de especulaciones y de las variables que pueden entrar en juego en los días que faltan, algunos elementos de lo que se viene en los meses por delante se dejan ver con claridad.

En primer lugar, es prácticamente un hecho que, a nivel nacional, Cambiemos saldrá de la elección con más bancas en ambas cámaras de las que tiene actualmente. Esto, de por si, le permitirá al gobierno presentar la elección como un triunfo, instalando la idea de su relegitimación. Contará para tal fin, sin dudas, con la ayuda de sus medios aliados, especialmente del Grupo Clarín, que ha sido uno de los más beneficiados en este año y medio de gestión, con megafusiones y pauta millonaria.

Partiendo de esta base, todo indica que el macrismo no tendrá mayores escollos en el parlamento para avanzar con las reformas neoliberales que se propone implantar en el plano laboral, educativo y previsional. En todo caso, deberá ceder algunos puntos, manejar los tiempos y sentarse a negociar con alguna de las fracciones “opositoras”, como ha venido sucediendo hasta el momento.

Párrafo aparte merece la presión que ya vienen ejerciendo los distintos sectores del capital en nuestro país para que se avance con las reformas neoliberales. Todas las cámaras patronales hacen lobby en ese sentido y así lo reflejan sus voceros en los editoriales de La Nación o las tapas de El Cronista. En ese sentido, el aumento irrefrenable del dólar funciona también como variable de presión de los sectores patronales hacia su mismo gobierno. Este escenario tiene un agregado para nada menor: Brasil picó en punta y marca el norte en lo respecta a reforma laboral. Queda por verse si el plan del macrismo será promover -como sucedió bajo la gestión de Temer- un paquete general de leyes flexibilizadoras, o si optarán por avanzar atacando los convenios colectivos sector por sector, negociando con las burocracias sindicales, como ya se ensayó en nuestro país en el caso de petroleros y en las automotrices, o con una combinación de ambos esquemas. Colombia y México, por su parte, son el ejemplo de lo que se quiere implementar en materia de reforma educativa.

Por otro lado, si bien no modificará en el corto plazo este cuadro general, el resultado que se dé en la provincia de Buenos Aires, tendrá un peso específico fundamental. Si Cristina Fernández se impone sobre Bullrich, aunque sea por pequeño margen como indican la mayor parte de las encuestas, logrará referenciarse como principal figura de oposición a Cambiemos y, desde ese lugar, intentará fortalecer su espacio, sumando a mayores sectores del PJ, de cara a las presidenciales de 2019.

 

Que se exprese la voz de las y los trabajadores

De cara a las elecciones es necesario fortalecer una alternativa de las y los trabajadores, desde la izquierda y con independencia de clase. Esta alternativa debe levantar un programa que dé respuesta a las necesidades populares, algo que, como hemos dicho, no pueden hacer ni el kirchnerismo ni ninguna expresión política comprometida con el ajuste y los intereses patronales.

Con ese objetivo de apuntalar una expresión de izquierda y de las y los trabajadores es que desde el Frente Único Izquierda Revolucionaria – Hombre Nuevo venimos construyendo, junto a distintas organizaciones compañeras y numerosos activistas populares, la corriente Poder Popular, que se ha incorporado a las listas del Frente de Izquierda y de los Trabajadores (FIT) con candidatos propios en distintos distritos del país. Este es, sin duda, un enorme desafío para nuestras organizaciones que no tienen una tradición de intervención electoral. La disputa por el voto en el terreno predilecto de la burguesía es una extensión de las batallas cotidianas que damos en todos los frentes por ganar la conciencia de la clase trabajadora para la causa de la transformación de fondo del país y del mundo.

Junto a esta tarea se desprende la necesidad de seguir organizando la resistencia en las calles. Resulta fundamental que la voz de los trabajadores y trabajadoras se haga sentir con más potencia en ese espacio donde se dirime la lucha de clases. Bien lejos de lo que proponen los amigos de Massa y Randazzo que conducen la CGT y que le dijeron a las obreras y obreros de PepsiCo que nada podía hacerse ante sus despidos más que esperar a las elecciones y “votar bien”. Los mismos que le estiraron la tregua al gobierno de Macri, convocando a una movilización frente a los despidos recién para el 22 de agosto. Y bien lejos también del planteo de Cristina Fernández, que llamó a desmovilizar y rezar a los referentes de la Corriente Federal, señalando de igual manera que la respuesta al ajuste estaba sólo en las urnas.

Desde el FU HN-IR intervenimos, por lo tanto, en este proceso electoral con el objetivo de disputar la agenda de debate público e instalar los problemas cotidianos de la clase trabajadora y, a su vez, de darle mayor visibilidad a las luchas obreras y populares. Resulta, de esta manera, una intervención que consideramos fundamental en este contexto para fortalecer la posición de la izquierda y que empalma necesariamente con la tarea de profundizar la organización popular desde abajo, desde cada lugar de trabajo y sindicato, desde los barrios, las escuelas y universidades.

Estamos, sin dudas, ante un gran desafío. El ajuste y las reformas que promueven los de arriba, demandan consolidar una política independiente de la clase trabajadora para intervenir en todos estos planos, al tiempo que promovemos la más amplia unidad de todas las organizaciones, de todo el activismo y de todas las luchadoras y luchadores convencidos de que, para defender los intereses del pueblo trabajador, es fundamental fortalecer la resistencia en las calles.