Mujeres trabajadoras: nuestra organización y nuestra lucha


La realidad del ajuste, la precarización del trabajo y de la vida, son el signo que atraviesa a miles y miles de familias de nuestra clase trabajadora: despidos, suspensiones, cierres de plantas, contratos cada vez más flexibilizados, la pérdida de derechos laborales, que tienen como respuesta una mayor represión para aquellas/os que exijan sus derechos.

Esta realidad que vivimos, implica también otra cara de la misma moneda, la feminización de la pobreza y una crisis que se descarga con mayor crudeza en las mujeres y las disidencias sexuales. Sin embargo a este avance sobre nuestros derechos y nuestros cuerpos, se oponen múltiples resistencias en distintos terrenos de la lucha, que se forjan por abajo con mucha solidaridad, en el seno de nuestra clase.

El 20 de junio, 600 obreras y obreros de Pepsico fueron notificados/as de que la empresa los dejaba en la calle. Tras esta determinación patronal los trabajadores y trabajadoras decidieron por asamblea tomar la plata, en defensa de los puestos de trabajo. Este nuevo ataque a la clase trabajadora, llevado adelante por la patronal junto a la complicidad sindical y el gobierno macrista, fue acompañado por la ofensiva mediática demonizadora y por un violento desalojo por parte de las fuerzas represivas.

La complicidad del sindicalista Daer, quien encabeza el gremio y se ha mostrado a favor de los despidos, junto con la parálisis del STIA y la CGT, fue y es un hecho clave. Como contracara los y las laburantes, siguieron con una serie de medidas, como la movilización al Congreso, el pasado 18 de julio, hechos que presionaron al triunvirato cegetista a convocar muy tibiamente, a una movilización recién para dentro de un mes.
Sin embargo, y a pesar del panorama adverso, mediante la organización y la lucha el conflicto ganó la simpatía social y hoy son muchos/as quienes no sólo conocen la situación, sino que apoyan la resistencia de los trabajadores y trabajadoras al ver la injusta realidad para éstas familias.

Mujeres que ponen el cuerpo al frente de la lucha: Las leonas de Pepsico
El 70% de la planta son trabajadoras y el 90% de las despedidas son mujeres. Las mismas que hoy están en las primeras filas, resistiendo en el conflicto. Y como plantearon en su carta pública “Carta de las obreras de Pepsico” ellas vienen siendo protagonistas de varias luchas al interior de su lugar de trabajo.

Por el hecho de ser mujeres, denuncian que no sólo no accedían a ciertos lugares de mejor categoría asignados para sus compañeros varones sino que muchas trabajaban 16 hs para quedar efectivas con ritmos agotadores o turnos rotativos, y que incluso estando embarazadas se las obliga a trabajar como cualquier otra compañera o compañero.
Además de tener los peores salarios y tareas, si no podían seguir en la línea de producción porque se lesionaban, directamente se las medicaba o despedía.

La lucha de las mujeres de Pepsico, ha tomado ejes como la efectivización de las compañeras y compañeros, el fin de la tercerización y el pase a planta permanente. En lo concreto, y a través de la organización, han conseguido que las mujeres puedan tomar tareas que solo eran para varones, mejoras de las categorías, licencia para embarazadas y que las compañeras con enfermedades laborales pasaran a otros sectores.

Además de estos logros, han conseguido visibilizar la especificidad que adopta el ajuste y la precarización entre las mujeres y que la violencia hacia las mujeres también viene por parte de la patronal en los lugares de trabajo y adopta estas formas particulares.
Saludamos la lucha de las compañeras de Pepsico, saludamos la organización de las mujeres que no sólo pelean por sus derechos, sino que también se organizan en contra de la violencia capitalista, machista y patriarcal. ¡Arriba la lucha de las mujeres de Pepsico! ¡Basta de ajuste y violencia sobre nuestros cuerpos! ¡Por un trabajo y vida dignos!