Brasil: el gobierno de Temer prolonga su agonía


El presidente de Brasil, el derechista Michel Temer, salió airoso de un proceso en la Cámara de Diputados para resolver el inicio de un juicio político en su contra. Si bien solo necesitaba 172 votos para evitarlo, pudo alcanzar más de 230 apoyos. Esto a pesar de que existe evidencia más que contundente sobre su participación en la trama de coimas para encubrir el Lava Jato.
La misma Cámara quince meses atrás había aprobado el impeachment y posterior destitución de Dilma Rousseff supuestamente por la alteración en las finanzas públicas contempladas en el presupuesto.
La votación que salvó al actual mandatario de facto demuestra, por tanto, que a pesar de los escándalos de corrupción casi permanentes que lo sacudieron desde su asunción, el gobierno ha logrado mantener cohesionada una importante base parlamentaria de apoyo fundado en el reparto de prebendas y coimas a mansalva. Por otra parte, esa base parlamentaria se encuentra encolumnada y homogeneizada detrás de los intereses de la poderosa burguesía brasilera que logró imponer una reforma laboral semi-esclavista sin precedentes. Esa es la clave por la cual siguen sosteniendo un gobierno con niveles de aprobación menores al 10 por ciento y absolutamente desacreditado.
A su vez, resulta por demás paradójico que un gobierno no electo en las urnas, con índices de aprobación prácticamente nulos y grabado avalando coimas que se mantiene a flote a pura billetera encabece a nivel regional junto con Macri la cruzada contra Venezuela por la supuesta falta de democracia en ese país.
En tanto, la oposición encabezada por el PT y Lula, a pesar de su campaña por las elecciones directas y por el impeachment a Temer, mantuvo sus denuncias en el terreno parlamentario y – junto con la CUT (la principal central obrera del país)- rechazó profundizar cualquier plan de lucha en las calles. De esta forma, y gracias también a la cooptación de otro sector de la burocracia sindical, el gobierno no encontró – a pesar de que hubo algunas movilizaciones- mayores escollos para aprobar una reforma laboral que arrasa con todos los derechos de la clase trabajadora brasilera primero, y para salvarse del impeachment después.
La prolongación del gobierno de Temer, envuelto en permanentes crisis y falto totalmente de legitimidad y consenso, se explica porque es sostenido por una burguesía y partidos patronales que no dudan en avanzar con las reformas neoliberales que el presidente encabeza. Tras librarse del juicio político, el gobierno de Brasil se comprometió a retomar la iniciativa política en el Parlamento y se apresta a llevar adelante la transformación del sistema de seguridad social.
La profundidad de las reformas que implican un brutal ataque a las condiciones de vida y trabajo del pueblo brasilero, traerá seguramente nuevos conflictos. Todavía no está dicha la última palabra.