Movilización de la CGT: El pueblo trabajador contra Macri, la burocracia contra el pueblo.


Mientras miles de trabajadores y trabajadoras marcharon contra el programa de ajuste del gobierno y la reforma laboral, la CGT volvió a dar lástima en una marcha que quedará marcada por la tibieza y las maniobras para no convocar a una medida general.

El 22 de agosto, decenas de miles de trabajadores y trabajadoras volvieron a movilizarse a la Plaza de Mayo contra el programa de ajuste del gobierno y la reforma laboral. El gobierno de Macri no puede ocultar los devastadores resultados de su política aunque intenten manipular resultados electorales o sacarse fotos junto a sindicalistas colaboracionistas como los gremios vinculados a las 62 organizaciones con quienes almorzó Triaca mientras decenas de miles se manifestaban frente a la Casa de Gobierno.

La CGT por su parte, así como utilizó el paro general del 6 de abril como válvula de escape para descomprimir la presión social luego del ridículo que pasó en la movilización del 7 de marzo, en esta ocasión convocó a la marcha sobre la hora, luego de idas y vueltas y con el único fin de resolver allí su interna de cúpulas. La movilización que había sido convocada como respuesta a la situación social y en particular a la represión en Pepsico, terminó siendo una maniobra del moyanismo para quedar mejor posicionado en su interna contra los “gordos” e “independientes” que no movilizaron o lo hicieron de compromiso y muy a su pesar con pequeñas delegaciones, mientras que el MASA (Ferroviarios, SMATA, Taxistas, Telefonicos entre otros) ni siquiera convocó. El carácter desmoralizador del acto, precoz, a las apuradas y previo al horario de convocatoria, termina jugando en contra del propio movimiento obrero que conduce la burocracia. Eso, sumado a las peleas a palazos y cruces frente a todos los medios de comunicación, fue el combo perfecto para que el gobierno y el establishment traten de capitalizar la propia marcha y despotriquen contra lo que llaman “la vieja política”.

Pero los miles que se concentraron, a pesar del discurso de Schmid, que juntó a decena de miles de personas para sólo convocar a una reunión del Confederal el 25 de Septiembre para recién allí evaluar la posibilidad de una medida, y a pesar de las pujas de los aparatos burocrátios, expresaron en las calles el descontento con las políticas actuales. Aunque los medios de comunicación y la orda de trolls macristas trate de tapar el sol con la mano, cada movilización permite visibilizar el malestar social y expresa un punto más en la lucha contra el ajuste.

Como respuesta (y en claro mensaje aleccionador) rápidamente Macri envió señales al conjunto de la clase política y el movimiento obrero: despidió a Ezequiel Sabor, viceministro de Trabajo vinculado a Luis Barrionuevo y despidió al superintendente de servicios de salud Luis Scervino, hombre de José Luis Lingeri (Obras Sanitarias), suplantados por hombres cercanos a Triaca (Pitrau y Taricco), lo que implicará seguramente una marcha atrás con la promesa realizada la semana pasada de poner a disposicion de la CGT parte de la caja de las Obras Sociales. Estos buscan ser gestos de firmeza por parte del gobierno, pero a su vez demuestran su impotencia frente al potencial de la capacidad de movilización del movimiento obrero.

La complicidad de la CFT y las CTA´s

Días antes de la movilización, Juan Carlos Schmid y Pablo Moyano se juntaron con Hugo Yasky y Pablo Micheli por las CTA´s que finalmente se hicieron presentes en el palco en donde también estuvieron los referentes del “triunvirato piquetero” (CTEP, Barrios de Pie, CCC). El moyanismo busca erigirse como el sector “combativo” de una CGT que garantizó la tregua al gobierno estos años y que supone seguir en el mismo camino, tal como garantizó la reforma laboral al menemismo con Roodlfo Daer, hermano del actual triunviro y máximo dirigente de la Alimentación, a la cabeza en los años noventa.

La alianza con las CTA´s y los movimientos sociales a los cuales la central siempre despreció es parte de esta estrategia moyanista.  Luego de la reunión, ambas CTA´s se mostraron conformes con las consignas de la movilización y un documento que incorporaba la exigencia de aparición con vida de Santiago Maldonado, un reclamo central que paradójicamente no tuvo centralidad en el acto -sólo fue mencionado una vez- mientras que por otra parte abandonaron las consignas de la necesidad del paro general y plan de lucha. Sus columnas fueron muy pobres y los gremios no convocaron con fuerza en los lugares de trabajo. Sin ir mas lejos la CTERA, uno de los gremios mas importante de la CTA de los Trabajadores, ni siquiera fue capaz de empalmar su “jornada de lucha” del 24 con la movilización del 22. 

Por su parte, la Corriente Federal de Trabajadores si bien discursivamente plantea las limitaciones de la actual conducción de la CGT, no tuvo una capacidad de movilización que supere los límites del aparato y en muchos lugares de trabajo sus gremios prácticamente no movilizaron.

Contra la reforma  laboral: ¡Por el paro general y plan de lucha!

Distintas columnas marcharon con la consigna del paro general ya y la aparición con vida de Santiago Maldonado como principales banderas. Entre ellas, la columna que encabezaron los compañeros y compañeras de Pepsico, en donde participamos junto a Poder Popular y en donde se hicieron presente sindicatos combativos como el SUTNA, Unión Ferroviaria Haedo y Ademys, entre otros. También levantaron esa consigna las organizaciones sociales y cooperativistas nucleadas en el Frente de Lucha y sindicatos que se movilizaron sueltos como Aceiteros y SiPreBA. El reclamo por el fin de la tregua tuvo un gran eco en el resto de trabajadores y trabajadoras que se congregaron en la Plaza de Mayo y la consigna del “paro general ya” volvió a ser enormemente representativa a pesar de los intentos de la conducción de la CGT por esquivar el bulto.

Este es el principal problema para el gobierno de Macri: a pesar de sus propio intentos y de los de los  medios de comunicación por mostrar una realidad que es ajena a nuestro pueblo, y del rol desmovilizador de la burocracia sindical, una enorme cantidad de trabajadores y trabajadoras es consciente que sus planes de ajuste y el intento de llevar acabo una profunda reforma laboral antiobrera, sólo se enfrenta con la unidad. Pero no la unidad de aparato, entre cúpulas y por arriba. La unidad que se construye en las luchas, en la calle, en la movilización.

¡Por paro general y plan de lucha contra la reforma laboral!