Gatillo fácil en Villa 21-24: Primer juicio a un Policía de la Ciudad por un fusilamiento


 

Por María del Carmen Verdú 

Militante del Frente Único IR- HN y CORREPI

El 15 de julio, por la mañana, Cristhian “Paragüita” Toledo y dos amigos volvían a su casa, en la Villa 21-24, en auto. Una simple discusión con el conductor de otro auto, en un semáforo, desencadenó que el policía de la Ciudad Adrián Otero los persiguiera por varias cuadras a tiro limpio. Paragüita recibió un tiro en el pecho que lo mató casi en el acto. Sus amigos, milagrosamente ilesos, fueron detenidos, acusados por el policía de tentativa de robo.

La rápida reacción de los vecinos y vecinas de la Villa 21-24, que se movilizaron a la comisaría acompañados por organizaciones sociales y antirrepresivas, y el coraje de los amigos de Cristhian, que inmediatamente declararon lo sucedido, lograron su inmediata soltura, y la detención del homicida.

Hace un mes, el juez Osvaldo Rappa dictó el procesamiento y prisión preventiva del policía, por los delitos de homicidio agravado por haber sido cometido con arma de fuego y abusando de su función como miembro integrante de una fuerza de seguridad, en concurso real con el delito de homicidio igualmente agravado en grado de tentativa, calificación que conduce inexorablemente a la pena de prisión perpetua.

El policía apeló la resolución, y designó como nuevo defensor al ex Director de la División de Asuntos Penales del Ministerio de Seguridad, Marcelo Pecorelli, que fue echado hace poco del organismo oficial para la defensa de los policías por tráfico de influencias. El lunes pasado, al mismo tiempo que en San Isidro comenzábamos el juicio a los policías del COT, se realizó la audiencia oral ante la Cámara Criminal para que la defensa expusiera sus argumentos, y nuestra querella y la fiscalía los respondieran.

Hoy nos notificaron la resolución de la sala V de la Cámara, que confirmó el fallo de primera instancia, y dejó expedito el camino para el que será el primer juicio oral contra la Policía de la Ciudad por un fusilamiento de gatillo fácil.

Los jueces Rodolfo Pociello Argerich y Ricardo Matías Pinto calificaron como “irracional” e “innecesaria” la conducta del policía, que disparó por lo menos siete veces contra los tres chicos, y se refirieron a las abundantes pruebas que no dejan dudas de lo que sucedió:

“Se secuestraron en el interior del vehículo de Otero un arma “Browning” perteneciente a la Policía Federal Argentina, un cartucho alojado en la recámara “CBC Luger” 9×9 mm, un cargador colocado con tres cartuchos “CBC Luger”, otro cargador con diez cartuchos “FLB 2014” y tres cartuchos “CBC Luger”. Además se secuestraron un total de siete vainas servidas percutidas distribuidas en el piso, sobre y debajo del asiento del acompañante y en el asiento posterior, todas ellas marca “CBC, Luger”. …A ello se suman, los daños constatados en el vehículo en el que se trasladaban las víctimas –orificio de proyectil sobre el guardabarros izquierdo posterior; un orificio sobre el parabrisas frontal y resto metálico. Y, fundamentalmente, se valora la corta distancia del disparo que culminó con la vida de [Cristhian Toledo]… y las zonas vitales del cuerpo a las que fueron dirigidos algunos de los disparos.

El análisis de estos elementos permite inferir la deliberada intención Otero de terminar con la vida de los referidos… y permiten descartar, en este estado de la encuesta, que la acción concretada por Otero pueda calificarse como un acto de legítima defensa.”

Es un triunfo de la lucha organizada, con los familiares, amigos y vecinos de Paragüita a la cabeza, que muestra, una vez más, cómo la unidad de acción nos da la fuerza necesaria para enfrentar al aparato represivo estatal.

Ahora, ¡vamos por perpetua al policía asesino de Paragüita!