La “Secundaria del Futuro”: mano de obra precarizada para las empresas


Este año el macrismo avanza con una nueva reforma educativa para el nivel medio en la CABA. Entre los puntos más significativos del proyecto se encuentran las prácticas profesionalizantes obligatorias para los pibes y pibas de 5° año. Se trata de una reforma a la medida del capital y los organismos internacionales de crédito. Organicémonos en cada escuela para frenar la reforma.

A pesar de no haber concluido la implementación de la última reforma del nivel medio, la Nueva Escuela Secundaria de Calidad, el Gobierno de la CABA pretende imponer una nueva denominada “Secundaria del Futuro”. Esta nueva reforma no se da de forma aislada ni casual, sino que forma parte de reformas educativas a nivel nacional, como el Plan Maestro y la Secundaria 2030, y de las exigencias de la OCDE y el Banco Mundial que el gobierno de Mauricio Macri y Rodríguez Larreta pretenden cumplir a raja tabla. Para esto utilizó una estrategia de secretismo, sin informar al conjunto de las comunidades educativas ni mucho menos iniciar procesos amplios de discusión.

La información comenzó a llegar a las escuelas en el mes de junio de este año, por medio de trascendidos y de informaciones filtradas desde el propio Ministerio de Educación. Se avanzaba en una reforma a espaldas de las y los docentes y estudiantes a partir una serie de diapositivas con una escasez de contenido pedagógico asombroso. De la misma manera se seleccionaban las “escuelas pioneras”, es decir las diecisiete escuelas que comenzarían con esta reforma en el año 2018. La selección de estas escuelas implicó promesas de reformas, de cargos y de apoyo de proyectos a cambio de ser las escuelas que funcionen como laboratorio de prueba de estos lineamientos.

Jóvenes precarizados y precarizadas

Como plantea el escueto documento oficial, la Secundaria del Futuro “plantea un cambio de paradigma”, una modificación sustancial en el perfil del estudiante que se pretende formar y por lo tanto, una reforma estructural de la escuela media. Este perfil de estudiante se basa en las nociones de “estudiante autónomo, digitalizado y preparado para un mundo cambiante”, y en la organización del aprendizaje en torno a capacidades. Se hace especial hincapié en la utilización de la tecnología pero sin tener en cuenta para qué utilizar esas herramientas. El y la docente pasan a ocupar el lugar de un simple presentador de la clase, mientras que las y los estudiantes trabajarían de forma “autónoma” mediante sus dispositivos electrónicos. Es importante señalar en este sentido que mientras se proponen estos documentos grandilocuentes, actualmente la mayoría de los establecimientos no cuentan con los mínimos requisitos tecnológicos, como una conexión estable a internet, así como tampoco se tiene en cuenta los escasos recursos que tienen las familias. En definitiva, la re-estructuración de los espacios de aprendizaje y el corrimiento de la importancia del rol docente hacia la tecnología, significaría una profundización del individualismo y una destrucción de los espacios colectivos de construcción del conocimiento.  El documento no habla de contenidos y en ese sentido propone reemplazar las materias en cuatro grandes “áreas de conocimiento”, devaluando los contenidos disciplinares de las diferentes materias.

Por otro lado, quizás uno de los puntos más polémicos de la reforma, es la transformación del 5° año de la escuela secundaria en una cantera de mano de obra precarizada para las empresas, ya que se propone concretamente “tiempo escolar destinado a prácticas profesionalizantes”. Esto significa preparar una gran cantidad de jóvenes, en su mayoría menores de edad, violando tratados internacionales, para el trabajo en empresas u otros organismos. En un país donde se pierden puestos de trabajo y se pretende avanzar con una reforma laboral “a la brasileña”, se busca utilizar a los chicos y chicas de nuestras escuelas para generar competencia entre las y los propios trabajadores que impulsen los salarios a la baja y de esta manera avanzar en las medidas de precarización y flexibilización del conjunto de la clase trabajadora.

Pero eso no es todo. El 5° año se complementaría con la formación en “emprendedurismo”, concepto que no está explicado en ninguna parte del documento pero que implica formar a los y las estudiantes con la “capacidad” de generar su propio trabajo, de modo que se expanda el monotributismo y cuentapropismo como forma laboral, y así el gobierno desligarse de los costos que para él implica la generación de trabajo estable y en blanco en el futuro de los y las jóvenes. El único futuro que pretende este gobierno es el de la incertidumbre y la precarización laboral.

Ataque a la docencia

De la mano con lo anterior, la reforma anti-educativa significa un ataque al trabajo docente. En el documento se especifica que en la organización de la enseñanza un 70% será realizado de forma autónoma por los y las estudiantes, y solo un el 30% estará a cargo de un/a docente, ubicando a este último en un lugar secundario en el proceso pedagógico. Al mismo tiempo en el Marco de Organización del Aprendizaje 2030, lineamiento nacional de la reforma del nivel medio, se explicita que para poder garantizar la nueva estructuración de la escuela se podrán modificar las formas de designación docente, de modo que se pueda acceder a los cargos a través de la presentación de proyectos y por elección a dedo de las conducciones de las escuelas, atacando el acceso transparente y democrático a los cargos, y de este modo violar el Estatuto Docente.

La única salida es la lucha

Ante todo esto desde las escuelas comenzó la organización para enfrentar esta reforma. Asambleas de docentes y de estudiantes en cada escuela e incluso una coordinación entre las escuelas medias de la Ciudad empiezan a pensar cuál va a ser el camino que sigamos para ponerle un freno a esta avanzada antieducativa. Las tomas de colegios por parte de las y los estudiantes  empieza a ser una de las formas de rechazo a la reforma, al mismo tiempo que aumenta la injerencia de la policía para amedrentar a los pibes y pibas que luchan.

Desde el Frente Único Izquierda Revolucionaria-Hombre Nuevo entendemos que la reforma  implica un ataque a la escuela pública en su conjunto, orientándola a las necesidades del capital y las empresas. Levantamos la bandera de defensa de la educación pública y la formación de sujetos críticos y participativos. Por ello se torna imprescindible seguir discutiendo esta reforma entre las y los docentes, estudiantes y familias. Multipliquemos las acciones de lucha para enfrentar esta avanzada del macrismo contra la escuela pública y la formación de los pibes y pibas.

 

Rechacemos de plano la “Secundaria del Futuro”

Organicemos asambleas en las escuelas

Por una educación pública que forme sujetos críticos

Por un plan de lucha para frenar la reform

Apoyemos las tomas de escuelas y rechacemos la intromisión de la policía