Desde Barcelona: operativo policial contra el referéndum en Catalunya


A sólo once días del 1 de octubre, fecha para la cual la Generalitat de Catalunya convocó al referéndum por su independencia, el Estado Español envió a la Guardia Civil en un mega operativo que abarca más de cuarenta registros y veinte detenciones de funcionarias/os catalanas/es. Miles de personas repudiaron la acción en las calles.

Tironeos por el referéndum

A medida que pasan los días la situación se va poniendo más tensa. Si bien hace meses que está anunciado el 1 de octubre como fecha para el referéndum, recién este 7 de septiembre el Parlament de Catalunya aprobó la ley que lo convoca, junto con la Ley de Transitoriedad Jurídica y la Fundacional de la República. Inmediatamente, el Tribunal Constitucional dio curso al recurso de inconstitucionalidad presentado por el Estado Español y suspendió las tres leyes. En los días que han pasado, el tema es el centro de la agenda política sobre el que se expresan a diario referentes de todos los partidos políticos. Pero no sólo los políticos, ya que el tema emerge en las festividades de los barrios, en los balcones con banderas y en afiches en las plazas. El presidente español, Mariano Rajoy, perteneciente al franquista Partido Popular (PP) se puso a la cabeza de frenar la consulta a la fuerza. Por su parte, la tibieza del PSOE, totalmente integrado al sistema y al cual de socialista sólo le queda la palabra, lo ha llevado a acompañar la política de censura del PP con el argumento de que hay que respetar las leyes del Estado Español.

El clímax de esta escalada represiva se dio hoy miércoles 20, cuando la Guardia Civil registró más de cuarenta lugares que abarcan despachos de gobierno, domicilios particulares, locales partidarios y empresas vinculadas al proceso. De una de las empresas de Barcelona requisaron casi 10 millones de papeletas para votar en el referéndum. Además, la sede de la CUP (una de las organizaciones de la izquierda independentista, parte de la coalición del gobierno de la Generalitat de Catalunya) fue rodeada de furgonetas de policía que amenaza con registrar la sede partidaria. Hay aproximadamente veinte personas detenidas, entre ellas el secretario general de Economía y el de Hacienda. Se los acusa de prevaricación, malversación de fondos públicos y desobediencia.

No pasarán
La reacción popular fue inmediata. Miles de personas se autoconvocaron en manifestaciones en varias ciudades catalanas, como Barcelona, Tarragona, Girona, Lleida y Sabadell. Mientras en Madrid también se realizó una manifestación en solidaridad. Incluso en Barcelona (capital de Catalunya) hubo concentraciones dispersas en los distintos lugares donde se realizaron las detenciones, siendo la más numerosa la que se congregó en Gran Vía y rambla de Catalunya, donde se encuentra la Consellería de Economía. Mientras que en la Consellería de Exteriores, la gente se abalanzó sobre la Guardia Civil cuando retiraba cajas con documentación del lugar, produciéndose momentos de tensión que no impidieron a la fuerza represiva cumplir con su objetivo.
Envueltas/os en la estelada (bandera catalana), las/os manifestantes repiten una y otra vez las siguientes consignas: “Votaremos”, “Ahora comienza nuestra independencia”, “fuera fuerzas de ocupación”, “las calles serán siempre nuestras”, “no pasarán”.

Pronunciamientos
Mientras Mariano Rajoy intima al gobierno catalán a “que cumpla la ley”, Carles Puigdemont -presidente catalán por el derechista PDeCAT en alianza con ERC y la CUP- afirma que el Estado Español “ha suspendido de facto el autogobierno de Catalunya y ha declarado un estado de excepción, ha traspasado la línea roja que lo separaba de los regímenes autoritarios y represivos”. Las diputadas y diputados catalanas/es en el Congreso Nacional, abandonaron en su totalidad la sede del Congreso en señal de protesta.

Las organizaciones de la izquierda independentista participan activamemte de las manifestaciones y llamaron a resistir, pero de manera pacífica. En tanto Pablo Iglesias, secretario general de Podemos, puso el acento en defender la democracia y la libertad de expresión y en mantener el diálogo.

Por el contrario, en esta escalada del conflicto y de respuesta popular contra la represión monárquica, es necesario aportar una visión de clase para que las y los trabajadores intervergan en el proceso en un sentido superador a los límites de la dirección burguesa del PDCat que no tiene las condiciones ni la voluntad de llevar a fondo el choque con el Estado español.