El hambre no espera: por la emergencia social en la ciudad  


Diciembre de 2015. Se aprobaba en el Congreso nacional la ley de emergencia social, la cual implica un pequeño avance para los sectores más humildes de las y los laburantes en un contexto nacional cada vez más adverso.

20 meses después las mismas organizaciones, junto con varias más, se movilizan en el centro porteño para exigir la declaración e implementación de la ley de emergencia social en la capital de país.

Ciudad de pobres corazones

La gestión de Horacio Rodriguez Larreta es dentro del equipo de Cambiemos, una de las más protegidas a nivel mediático. Es con la reciente toma de más de 30 colegios secundarios donde se pudo apreciar cómo opera este blindaje. Esta situación es la que le permite desarrollar una serie de iniciativas en el marco del ajuste que se despliega a nivel nacional. La reforma educativa, los constantes desalojos de hoteles populares, los despidos en el Estado durante los primeros meses de gestión, la incesante suba de los precios, principalmente de los alimentos (registra más de un 2% en la última medición del mes de agosto). La situación de hacinamiento de cientos de miles en las villas, mientras se ponen a la venta los departamentos prometidos para los vecinos de Lugano en la “villa olímpica”. Son algunos de los logros de la gestión en la ciudad más rica del país.

En el plano laboral, hay un universo de casi 10 mil trabajadoras y trabajadores precarizados de cooperativas cuyo sueldo oscila entre los $3000 y $7000 en el mejor de los casos. Sin ningún tipo de cobertura social, ni proyección de estabilidad laboral.

Esta situación de precariedad del trabajo es al que hoy distintas organizaciones enfrentan en las calles, para exigir a la legislatura porteña que para hacer frente a esta realidad declare la emergencia social en la ciudad.

No me verás arrodillado

Más de 20 organizaciones llevaron adelante este pedido, logrando demostrar en las calles la unidad de acción necesaria para enfrentar a una derecha que se siente cada vez más fuerte. Sin sectarismos autocomplacientes, sindicatos estatales, organizaciones sociales entre las que se encuentran el FOL, el frente popular Darío Santillán, la CTEP, Barrios de Pie, entre otras;  movilizaron hacia la legislatura. Con el objetivo de que la ley de emergencia social en su capítulo capitalino, incluya un mayor presupuesto en el ámbito social para enfrentar el hambre en la ciudad. Generando un salario social complementario para las y los trabajadores precarizados, y al igual que plantea la ley aprobada en diciembre de 2015, la creación del Consejo de la economía popular, el registro de los trabajadores/as de la economía popular, como así también el impulso y desarrollo de los emprendimientos productivos que se desarrollan en las villas y los barrios populares.

En un contexto en donde los debates giran en torno a las distintas reformas anti populares y en contra de los trabajadores y trabajadoras, en donde hay una escalada represiva dirigida a los sindicatos y organizaciones sociales que no se arrodillan ante el gobierno, es necesario trabajar por la más amplia unidad de acción expresada en las calles, nuestra trinchera más firme.

En el corazón de la gestión macrista, hoy se reflejó que los sectores más humildes de la capital, estamos dispuestos a enfrentar las políticas neoliberales que el gobierno despliega, en unidad, con iniciativas concretas y en el terreno que cambiemos no puede controlar, en las calles que seguirán siendo nuestras.